Está entusiasmado. En cada palabra que emite se nota las ansias que tiene de que llegue el domingo, momento en que tendrá la chance de cumplir “su” objetivo. Esa meta a la que le apunta desde hace unos meses. Se trata de la Doble Media Agua, la última clásica de la temporada del ciclismo sanjuanino que se pondrá en disputa el domingo y es la única que al barrealino le falta conquistar. El ciclista de la Municipalidad de Pocito cuenta en su historial con tres clásicas en su poder: la Mendoza-San Juan (2004), la Doble Calingasta (2012) y la Doble Difunta Correa conseguida antes que finalizara el 2013.

Escuela sabe que quedarse con una clásica representa mucho y es un prestigio que muy pocos se pueden dar: “Me considero un corredor de clásicas. Viendo el rendimiento que vengo teniendo y también el equipo, creo que podemos hacer una buena carrera el próximo domingo. Llegando en un grupo masivo o en una fuga, se puede ganar”, contó esperanzado en que las cosas salgan tal cual está en sus planes.

Sus ganas están firmes. Su ilusión también. El ciclista apuesta firmemente a su preparación para esta competencia y admite no tener cábalas ni promesas. “Confío en la preparación que traigo. Desde que me dijeron que estaba a un paso de igualar el récord, me puse el objetivo de ganarla y acá estoy, con muchas ganas”, reveló. Igualar el récord que ostenta el pocitano Salvador Ortega, quien también se alzó con las cuatro clásicas sanjuaninas y consiguió la Doble Media Agua por primera vez con apenas 17 años, es algo que lo motiva ahora en la previa y que seguramente el domingo será como un motorcito que actúe en cada una de sus pedaleadas.

El barrealino rememoró cada unas de las grandes competencias que ganó: “Cuando gané la Mendoza-San Juan era muy chico, tenía 20 o 21 años. Era una carrera dura con 190 kilómetros y llegamos casi a oscuras. Era mi primera clásica y una de mis primeras carreras acá en San Juan”, expresó quien valoró demasiado esa victoria conseguida en el 2004: “Significó mucho porque me abrió las puertas para ir a un equipo grande y después seguir en Europa”, relató. Después, hubo que esperar varios años para conseguir otra clásica. En el 2012, el barrealino consiguió la Doble Calingasta: “Era una carrera a la que le apuntaba desde que era chico porque yo nací ahí. Yo tuve buen equipo para lograr ese objetivo que me propuse”, contó. Sobre la Doble Difunta Correa, destacó en especial que “le venía apuntando hacia siete años. Siempre la quise ganar y se me dio recién este año. Soy creyente de La Difunta, pero me motiva más el simple hecho de saber que la han ganado corredores muy buenos”.

Cada vez falta menos, Escuela espera con ansias que llegue el domingo. Sabe que no solo igualará un récord sino que también entrará en la historia grande del ciclismo sanjuanino, lo cual es sólo para pocos.