Lanús perdía 2-1, como local, con Arsenal y acotaba sus chances en el campeonato de Primera División, porque de ganar River mañana se le escaparía a 7 puntos. Sin embargo, cuando su gente lamentaba una derrota casi irreversible, apareció un jugador inesperado: el juez Andrés Merlos, quien, primero otorgó cinco minutos de alargue, excesivo por como se había desarrollado el partido y luego, dejó que ese tiempo se pasara, lo que permitió que Lanús igualara el marcador y luego, en vez de concluir el encuentro dio más tiempo y en el minuto 9 de prorroga, Lanús marcó el tercer tanto. Lo que desató una protesta, tan justa como desmedida de la gente de Arsenal que entendió que le habían “robado” el partido.

Al final, después de que el árbitro diera una vuelta olímpica de espaldas recibiendo reproches y empujones por doquier, el partido no continuó. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si lo había dado por terminado o si lo había suspendido.

Lanús empezó ganando con un gol de Silvio Romero a los 6 minutos. Brahian Aleman, con un remate de media distancia y Ramiro Carrera, con un tiro cruzado, a los 15 y 26 del primer tiempo pusieron arriba a Arsenal. Luego vino la debacle: Diego González marcó el empate a los 50m18s. y Lautaro Acosta convirtió a los 54 minutos.