Tal como ocurrió el sábado en Sarmiento, lo acontecido ayer en Pocito sirve para remarcar que para los sanjuaninos el ciclismo es una pasión que no reconoce edades ni clases sociales. Aparte de la troupe de gente que se traslada con la carrera, ayer en las arterias por donde transitó la etapa se observó un gran número de personas. Estaban los vecinos que salían a las puertas de sus casas con las mesas, sillas, mates, gaseosas y cervezas y, también, estaban aquellos aficionados que planificaron la salida dominical como si fuera un picnic y ocuparon desde temprano los tramos sombreados de la calle 11. También aquellos otros que se fueron con los niños y taponaron las acequias impermeabilizadas de la calle 14 para tener más agua y darse algunos chapuzones mientras esperaban que el enjambre multicolor completara cada uno de los seis giros, aproximadamente 26 minutos por vuelta de 21 kilómetros.

Muchos de los aficionados que disfrutaron del espectáculo a la vera del camino se trasladaron posteriormente al punto de llegada de la prueba, ubicado en calle Aberastain y Furque. Hacer números es una tarea complicada, pero algo más de 10.000 personas miraron el desarrollo de la última etapa del Giro del Sol. Pocito tuvo su fiesta y la disfrutó a pleno, sin perderse detalle alguno.