"Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y, al fin, andar sin pensamientos", dice en su letra el tango naranjo en flor. El mismo que pinta las últimas 96 horas de la vida del albardonero Ariel Antonio Agüero. Es que el domingo "sufrió" hasta el primer minuto de descuento donde lograron el gol que los salvó del descenso ante Rafaela. Después "amó" al ver sus lágrimas por la camiseta del Lobo. Luego "partió" para volver a su San Juan para reencontrarse con los suyos. Y hoy "anda sin pensamientos", puesto que por ahora no se ilusiona con los rumores de su pase a Racing.
El Oso, que llegó a Primera con San Martín, donde fue uno de los símbolos pese al descenso, demostró empeño, humildad y ganas. Las mismas que le dieron el crédito para continuar en la elite donde Gimnasia le abrió sus puertas. Y vaya si les pagó con creces. El zaguero fue el único jugador del Lobo que fue titular en los 40 partidos de la temporada, incluyendo los dos últimos de la Promoción donde evitó el descenso a la Primera B Nacional.
"Es muy lindo porque se ha dejado, en lo personal, una marca grande en Gimnasia como es haberse salvado del descenso", comentó ayer Ariel sobre el objetivo cosechado el domingo pasado, donde el 3-0 en tiempo de prórroga, le permitió seguir en la A, dado que entre semana había caído en Santa Fe por el mismo marcador, y la historia estaba prácticamente sellada, pero ellos la revirtieron en el Parque. "En La Plata parecía que habíamos salido campeones", comentó sobre los festejos pospartido.
Agüero vivió una situación similar el 16 de junio del 2007, cuando logró el ascenso con el Verdinegro con el gol decisivo en el octavo minuto de descuento. El fin de semana, el fútbol le volvió a recordar aquella fría noche en Concepción. "La verdad que lo de ahora es muy parecido a aquello con San Martín por como se dio y como se vivió, con nervios y sufriendo hasta el final", recordó el Gordo, quien anotó tres goles en el torneo: a Boca, Godoy Cruz y Racing, con la particularidad que todos fueron en calidad de visitante.
Para el albardonero fue fundamental la adaptación, "me acoplé bien al equipo". Mientras que a la hora de comparar sus dos campañas en el fútbol grande tiró: "Con San Martín disfruté mucho estar en Primera, pero descendimos y eso no le gusta a nadie". Mientras que sobre Gimnasia destacó que "tenés la tranquilidad que es un club con experiencia en Primera y eso es vital".
La tarea del equipo donde el Oso pasó a ser pilar fue extraordinaria, ya que arrancó 20 puntos abajo de Rosario Central y logró superarlo. Además para lo que viene estará un tanto más aliviado con el tema del descenso. "Se borró el año malo y eso da más aire, porque le sacamos muchos puntos a Central y también arrancan desde abajo los ascendidos, sumado a Banfield que también anda por ahí".
Así como el año pasado armó su bolso para llegar a la ciudad de la diagonales, donde para muchos era un desconocido. Hoy el Gordo es ídolo, "todos me conocen por Oso", dijo. No es para menos. Se ganó su lugar, jugó siempre, lo marcó un gol a Boca en la Bombonera y le puso su nombre a la camiseta 6 de Gimnasia. Por todo ello es que hoy, Agüero en La Plata, vale oro.

