El exarquero de Boca Juniors, Oscar Córdoba, referente de una época gloriosa de Carlos Bianchi, admitió ayer que en los vestuarios “siempre existieron puños y van a existir”, al referirse a la mediatizada pelea entre Pablo Ledesma y Agustín Orión.
“Los puños en los vestuarios siempre existieron y van a existir. El tema es como se maneja el día después”, advirtió el colombiano Córdoba en diálogo con Deportivo Télam desde Bogotá.
“Cuando los resultados no se dan pasan estas cosas y hay que echar mano a la inteligencia del grupo para sobrellevarlas”, puntualizó.
Miembro de una trilogía de compatriotas que junto a Jorge Bermúdez y Mauricio Serna supieron tanto de paradas bravas como de títulos, Córdoba fue testigo de un vestuario en el que convivían con Bianchi y Riquelme.
“El grupo debe ser manejado por Bianchi. Más allá de que hacía siete años que no dirigía, las crisis por las que atravesó en su carrera lo van ayudar en este momento a encauzar el vestuario”, apreció.
“En cuanto a Román, él siempre trabajó muy bien, tiene ascendencia sobre el grupo y éste lo extraña cuando le falta”, destacó.
Córdoba es un agradecido al ‘Virrey‘, porque en sus primeros tiempos en Boca “las cosas no salían bien” y Bianchi lo respaldó. “Pero atención que también es necesario que tus compañeros te banquen”, recalcó.
“Por eso yo siempre sostuve que Palermo no hubiese sido Palermo si el Mellizo (Guillermo) Barros Schelotto no le ponía todos los centros en la cabeza, así como Riquelme no hubiese sido Riquelme si cuando le metía cinco asistencias a Martín, éste no convertía. En un equipo, todos necesitan de los otros”, remarcó. “Y cuando se generan conflictos como los que ahora surgieron en el plantel y que también ocurrían en mi época, eso pasa porque la prensa rompe el “off the record” y los jugadores confunden esa delgada línea que los separa de una supuesta amistad con los periodistas”, señaló.
El triunfo ante Racing, fue “necesario para estos tiempos de crisis. Siempre son los resultados los que solucionan las cosas”.

