Pasadas las 16 de ayer y en medio de una profunda consternación, familiares, amigos y conocidos de Carlos Alberto Molina quisieron estar en el último adiós al ser inhumados sus restos. El Bruja, un talentoso de verdad, dejó una huella marcada en el ambiente del fútbol sanjuanino y regional. A los 54 años se fue no sin antes recibir en vida el gracias eterno del fútbol por todo lo que le entregó.