"Que se lo cuente él, pero estábamos analizando los dos en dejar el ciclismo", contó Carla Alvarez, ciclista y multicampeona argentina y esposa del flamante campeón argentino de ruta, Jorge Antonio Pí. La confesión de quien es la media naranja del ciclista pocitano que anteayer provocó un sismo en San Juan, se dio mientras su marido posaba para las fotos con la compañía de su simpática hija Priscila, que en la mañana de ayer lo recibió al mediodía cantándole el clásico "¡Dale campeón!".

Jorge reconoció que estaba pasando por un momento de replantearse su actividad deportiva. "Uno se va haciendo más grande, el ciclismo no es para toda la vida y si uno quiere mantenerse en una buena forma competitiva debe hacer muchos sacrificios", explicó.

"Nosotros corremos en verano, cuando todo el mundo se va de vacaciones. Pero para llegar bien a la temporada uno debe pasarse el invierno haciendo pretemporada. Y cuando tiene unos días de relax, no tiene plata porque debió invertir mucho en materiales y la preparación que incluye una dieta y otros cuidados por los que hay invertir mucho dinero", agregó quien ayer por la mañana anduvo por la terminal de colectivos, despidiendo a su suegra, y sintió el cariño de sus comprovincianos.

Cuando se le preguntó sobre si no había pasado por su cabeza radicarse en Estados Unidos y hacer allí la temporada de invierno, tal cual la realizan compañeros suyos en el equipo de la Municipalidad de Pocito, como Juan Gáspari, Juan Pablo Dotti y el cubano Calixto Bello, Jorge se encargó de aclarar que casado y con una familia se hace más pesado. "Cuando era soltero no tenía problemas en irme dos o tres meses a concentraciones con la selección. Ahora, ni siquiera lo pienso. Soy muy casero, disfruto de la vida en mi casa con Carla y Priscila. Además, para ir a los Estados Unidos hay que ir con una buena base de dinero, porque allá se reparten muy buenos premios por carrera, pero no pagan sueldos. No es tan sencillo. Es sacrificado", contó quien el domingo pasado logró su séptimo nacional, pero el primero individual en la categoría Elite.

Ante tamaña confesión, la pregunta del millón era la referida a su continuidad, sobre si este título cambiará las cosas.

"Veremos, me motiva a seguir. Me da más fuerzas. Me sirve para demostrar que todo lo que uno hizo durante el año no cayó en saco roto. Tengo que sentarme a conversar de nuevo con Carla, porque ella se quedó con las ganas de correr este campeonato y yo le insisto en que se prepare para correr el Argentino de Pista. Todo depende de lo que decidamos entre ambos y de que la gente que me rodea y me apoya me brinde la seguridad económica necesaria para afrontar con tranquilidad el sacrificio que supone el entrenamiento", respondió.

Un señor que pasaba en bicicleta por la plaza de Pocito, cuando lo identificó lo saludó con un "¡grande Pí!", al que Jorge respondió con una sonrisa tímida.

"Todavía no me doy cuenta de lo que significa este título para mí y para la gente de San Juan. Ayer (por el domingo) no sabía si reirme o llorar. Sé que mucha gente estaba esperanzada en que pudiéramos consagrar un campeón nacido en San Juan, reconozco que a mí tampoco me agrada mucho que los campeones sean nacidos en otra provincia. ¡Ojo! No tengo nada contra los chicos que vienen de otras provincias, tengo muy buena relación con ellos y muchos son compañeros míos, pero creo que en los campeonatos argentinos, cada uno debe representar al lugar donde nació", afirmó mientras miraba por enésima vez la medalla dorada que ganó en la Avenida de Circunvalación.