Por aquello de que la vida es sueño, con 36 años a cuestas y en el invierno de su campaña deportiva, Luciano Antonio (¿quién lo conoce por su nombre?) "El Pato" Montivero aún se atreve a soñar despierto. "Me he preparado muy bien porque me encantaría ser campeón argentino en San Juan", afirma el hombre que en 2011 escoltó al Chino (Emanuel) Saldaño en el nacional de Rosario.
Hace tres años, cuando se le comentó que era uno de los privilegiados que podían alcanzar a Alberto Bravo como máximo ganadores de la Vuelta de San Juan, contestó con su clásica sonrisa tímida: "Eso es para los jóvenes". Hoy, a las puertas de su 14to campeonato ("al único que no fui es al de Salta del año pasado", explicó) quien nació el día de la llegada de la primavera de 1978, sigue alimentando sueños.
Muchas temporadas pasaron desde que aquel flaco fibroso, vecino de Carpintería que iba a trabajar a la Colonia Fiscal, se prendía a rueda de los ciclistas federados mediagüinos que volvían a sus casas luego de los entrenamientos.
El Pato, fiel ladero del mejor Oscar Villalobo en la época del Palmar del Lago. Fue, además, el gregario de lujo que tuvieron todos los equipos cuya camiseta defendió.
Después de haber ganado dos Vueltas de San Juan (2005 y 2007), una Vuelta de Mendoza (2011), la clásica Doble Difunta Correa (2003) y la Doble Calingasta de 2014, para Luciano ganar el título argentino de ruta sería el corolario ideal para un libro del rutero por excelencia.
"Mi primer campeonato fue en Termas de Río Hondo (2002), corrí en pelotón y también en contrarreloj. Fue campeón Curuchet (Juan), segundo Villalobo (Oscar), tercero Prieto (Pedro) y cuarto quedé yo", rememora con una sonrisa, antes de iniciar uno de los tantos entrenamientos con el equipo sanjuanino.
Ese, en la calurosa ciudad santiagueña, fue el certamen donde se coronó como campeón nacional elite el cordobés Luis Moyano Ministro y en el que Mauricio "Chespirito" Pérez consiguió el título en categoría Sub-23, logrando que después de mucho tiempo una camiseta azul, de la sanjuanina, subiera al escalón más alto del podio.
Del arcón de los recuerdos, Montivero rescata con afecto el subcampeonato de Rosario 2011. "Nos escapamos con El Chino (Emanuel Saldaño) y el Negro (Juan Manuel) Aguirre, al final decidimos que era para el que llegara mejor". Y otro que acude como tropel a su memoria es el del año 2005, corrido en Neuquén: "Fue durísimo, terminamos seis, yo fui quinto y el campeón el Gallo (Gustavo) Toledo".
Que el certamen sea en la Avenida le gusta porque es un terreno exigente, de los que le gustan. "El paso de las vueltas se siente en las piernas. No es sencillo mantener un buen rendimiento, nos hemos preparado para ganar el título", dijo hablando en general. En particular acuña un sueño que tiene marcado, como marcó la Calingasta que ganó en noviembre pasado: ser campeón.

