Para soñar, hay que soñar en grande y muchas veces Viviana Chávez se habrá imaginado corriendo en su Astica natal que algún día, de algún año, iba a ser atleta olímpica. Era soñar y soñar pero de pronto ese sueño se fue transformando en desafío, en motivación. Eligió el camino más difícil, peregrinó por cuanta oficina municipal, provincial y nacional hubiera buscando ese apoyo que por ahí no pasaba de algún medio pasaje.
Pero no se entregaba. Entrenar, entrenar y entrenar era la única forma de superar frustraciones y de mejorar ese tranco que algún día tendría que rendir lo necesario como para entrar en los Juegos Olímpicos. Este viernes, ya instalada en Rotterdam, Holanda, lejísimos de los citrus de Astica, Viviana Chávez se tenía toda la fe: “Estoy cerca de la marca para poder ingresar. Tengo que bajar la marca de 2h.39m. y como el terreno es plano, sin repechos y con clima frío, me tengo fe”. Sólo dijo eso.
El resto se tendría que terminar de consumar en la mañana del segundo domingo de abril. Y así fue porque en los 42K de Rotterdam, la sanjuanina Chávez terminó haciendo 2 horas, 38 minutos, 20 segundos para convertirse en maratonista olímpica y en agosto codearse con lo mejor del planeta en la cita de Río 2016.
Tantas veces lo soñó que ayer, con la gran gesta consumada, Viviana contó algunos detalles de lo que fue su clasificación a los Juegos: ‘Pasando el kilómetro 35 ya sabía que si mantenía el ritmo iba a lograr la marca. Pasando el 40 dije ’ya está’ y puse todo de mí hasta el final. Corríamos seis argentinas juntas y ya para el kilómetro 35 sólo quedamos dos. Ambas culminamos la marca, yo primera con 2 horas 38 minutos 20 segundos’.
Ya después, más entrada en las sensaciones que le produjo saber que su sueño era realidad, Chávez empezó por los agradecimientos: ‘No sé por quién empezar. Todos, absolutamente todos, me ayudaron. Mi familia, mi entrenador, mi querido pueblo de Astica y mi Valle Fértil.
Las autoridades de gobierno, la gente de la Federación. Todos, todos. Soy inmensamente feliz y los últimos kilómetros los corrí con el corazón más que con las piernas porque sé que muchos confiaron en mí. Ahora, a prepararse lo mejor que se puede para ir a Río 2016 con la mejor preparación. Esto es un sueño hecho realidad así que a todos les digo que se puede soñar’.

