En el balance final, la actuación del seleccionado argentino en el Mundial de Brasil arroja sin dudas un resultado positivo ya que jugó la final del torneo, algo que no pudo hacer en los cinco anteriores, donde el techo era cuartos de final.

¿Qué fue lo que faltó para haber logrado subir también el último escalón?

En primer término, frialdad en la definición. Lo dijo Messi tras el partido del 0-1 antre Alemania. “Los delanteros tuvimos ocasiones que no supimos definir”. En una final, ante Alemania, no hay que esperar tener muchas oportunidades y Argentina contó al menos con 4 claras que no supo concretar.

También hubo una apuesta que no resultó como esperaba.

Alejandro Sabella decidió en el entretiempo el ingreso de Agüero por Lavezzi, buscando un socio para Messi, pero eso no sucedió. Agüero no se recuperó futbolísticamente de la lesión que padeció contra Nigeria.

Lionel no encontró ese interlocutor en el partido… ni el campeonato. Gago no fue el asistidor que se suponía y de los 4 fantásticos, se vio muy poco.

El gol de Di María a Suiza, tras pase de Messi y una pared con Higuaín en el segundo gol ante Bosnia, marcan un bajo registro.

El Mundial tampoco encontró una respuesta definitoria sobre la relación Messi- Selección. Lionel marcó 4 goles en los 3 partidos de la fase de grupos, luego armó la jugada ante Suiza y después prácticamente dejó de tener influencia.

¿Tendrá que ver las salidas de Di María y Gago por Pérez y Biglia? Es indiscutible que los ingresados le dieron el equilibrio defensivo que tan en vilo mantuvo a Sabella, pero la transición al ataque terminó siendo el déficit en los dos partidos finales.

Es la mejor campaña desde Italia ‘90 y casualemnte con un final más que parecido. Sabella decidirá si continuará al mando o se viene otro proceso.