Ya pasaron cuatro días del épico ascenso logrado por Sportivo Picón en cancha de Arbol Verde pero la alegría continúa latente en Pocito como si solo hubiesen pasado minutos. Sólo basta con llegar al Quinto Cuartel para notar en los rostros de los pocitanos la grata e inigualable sensación de haber conseguido el logro más importante de la historia de este humilde club. Tuvieron que pasar 77 años para que Picón llegara a conseguir lo que toda institución deportiva apunta: el campeonato que le dio el soñado ascenso a la Primera División del fútbol sanjuanino que es el primer y único logro deportivo en una institución que respira fútbol.
Lo más llamativo del plantel es que en su gran mayoría se conformó con jugadores que ya habían dejado la actividad. “Ascendimos porque somos un grupo de amigos”, afirmaron varios players. Y sí, para lograr grandes cosas como las que consiguió Picón, derrotando a un fuerte rival y ante su gente, sin dudas es necesaria la voluntad y el sacrificio de los miembros del plantel. Lejos de ser un equipo formado netamente por jugadores de la zona, Picón contó con un plantel integrado por futbolistas que supieron derrochar talento en los clubes sanjuaninos en la Primera Local. Pero después, por razones de estudio o trabajo, terminaron alejando de la actividad y retornaron por la chance de practicar lo que aman.
Comandados técnicamente por Ángel Márquez, pocitano y hombre de la casa, el plantel piconino que viene de consagrarse comenzó su formación el año anterior. Todavía con Márquez como jugador, llegaron los mellizos Damián e Iván Salinas de Trinidad y Fabricio Paoloni, de Del Bono. Márquez sufrió una seria lesión a mitad de campeonato y con el apoyo de la directiva, tomó las riendas del equipo logrando hacer ese año una buena campaña. Esta temporada, con la esperanza de repetir lo hecho, fueron por más. Los jugadores que ya estaban invitaron a sus amigos del fútbol para sumarlos al club pocitano. Así comenzaron a llegar. Gonzalo Díaz, con un gran presente en el futsal, se animó al desafío de volver al fútbol 11; el arquero Lionel Alcaráz llegó también desde Del Bono; el capitán Jonathan Martínez, con pasado en Desamparados, San Martín y Del Bono también definió su regreso. Mauricio Díaz, quien le dio el sábado el gol del ascenso, trabaja en el Gobierno y arregló sus horarios para brindarle una mano a sus amigos. Germán Montero, quien se había alejado de la actividad tras su paso por Sportivo, sumó también su granito de arena. Cristian Marín, con pasado en varios clubes sanjuaninos, fue otro que se sumó. Y así fueron varios que como David Jofré, Carlos Soria, Braian Ruiz, Sergio Castro, Lucas Quiroga, más los chicos forjados en la escuelita de Picón como Ismael Ramírez, Matías Páez, Lucas Nuñez y Mauricio Rodríguez, llegaran al mayor logro de la institución.
Con el aporte de la masa societaria conformada hoy por 280 socios, con peñas y ferias de ropa, con el aporte desinteresado de colaboradores, sumado a algunos subsidios aportados por el gobierno, Picón logró su sueño. Sin lujos y lejos de los grandes sueldos, pero teniendo siempre como bandera la humildad logró un hito que quedará en la historia del club pocitano.

