Mostró orgullo y personalidad. Esa experiencia que se necesita para ganar este tipo de partidos chivos, que se juegan poniendo más que jugando. Querer es poder y 9 de Julio confió en su ilusión de volver a Primera y supo olvidar rápido la herida ante Colón. Fue triunfo merecido 2-1 sobre Atenas, pero todavía quedan 90 minutos y el Nueve para lograr el sueño deberá empatar o ganar en la revancha, porque si pierde, el Mirasol se quedará en la A por ventaja deportiva. El domingo a las 17 en Unión será el juego decisivo.

Atenas, más descansado y fresquito salió mejor. Pero a la rapidez de su juego le faltó profundidad. 9 de Julio esperó, aguantó hasta que se ordenó y en la primera que tuvo la mandó adentro. Después de una buena jugada colectiva, apareció Gómez para fusilar a Cortez. Atenas sintió el golpe, intentó ir por el empate, pero Leyes, luego de un cabezazo de Paul Brombale, la sacó en la línea.

En el segundo tiempo el Nueve se paró de contra. El Mirasol sin inteligencia y creación, pero con sacrificio y humildad le puso todo, pero no le salía una.

9 de Julio iba a liquidar el partido de la manera menos pensada. Benito Cuello desde 40 metros quizo echar el centro en un tiro libre y la pelota se coló en un ángulo, 2-0. El arquero Cortez no paraba de llorar. Atenas no se entregaba y sobre la hora Carlos Ropero descontó de cabeza. No le alcanzó para ganar pero sí para asegurarse la permanencia con ganar el próximo duelo. Por ahora, 9 de Julio está más cerca de volver a Primera.