Y sí, podía pasar y pasó. Lejos del exitismo generalizado, a pocos se les ocurrió pensar que Alemania figuraba como una estación difícil. Cuando, entre semana, el pulpo "Paul" nacido en Inglaterra pero viviendo en un acuario alemán, había pronosticado un triunfo de Alemania, muchos acá se imaginaron al molusco friéndose en alguna paella. Todo fue muy cómico. Se prestaba para el chiste. La cargada. "¿Cómo puede ser que un pulpo ahora se las dé de adivinador?, la pregunta recurrente. Vaya final de la historia. El pulpo tenía razón…
A esta hora, con la Argentina ya eliminada del Mundial Sudáfrica 2010, se puede tratar de buscar las explicaciones. Que ni se parecen a las que darán los adivinadores, aunque sean pulpos ellos. Porque de cábalas o de pensamientos todo está dicho. Sino, pregúntele a aquellos que vieron otra vez por la pantalla de la tele la cara de Mick Jagger, el ex Rolling Stones, que se había decidido apoyar a la Albiceleste. Mick tiene fama de "pájaro de mal aguero". Fue a apoyar a Estados Unidos y perdió. Luego hizo lo mismo con Inglaterra y también le fue mal. Y una tercera asistencia a un estadio africano fue para acompañar a Brasil. Así le fue. Pobre Jagger. ¡Qué tendrá que ver con la eficacia alemana y los errores nuestros!
Sobre la derrota argentina quedan lecturas ineludibles. Una de ellas nace en su técnico. Sobre Diego Maradona nunca habrá aguas coincidentes. Unas subirán, las otras bajarán. Antes del Mundial, muchos inclusive se mostraban disconformes porque él guiara el timón en tierra africana. Pero, cuando fueron pasando los partidos en esta envolvente Sudáfrica, como que se autoconvencieron. Era lógico, los triunfos hacen olvidar las penas y permiten los perdones. Y eso pasó. Porque hasta los anti-Maradona se permitieron soñar. Tal vez ni se les pasó por la cabeza ver al técnico irse callado sin ni siquiera llegar a las semifinales.
Otra lectura es sobre los jugadores. Que no juegue Samuel y siga Burdisso, que Di María salga y le deje el lugar a Pastore. Que entre Clemente Rodríguez para una mejor marca por los costados. Que esto, que aquello. Todos, como es costumbre, fuimos técnicos y especialmente en una previa tan picante como ésta, la del partido con Alemania. Maradona jugó con sus jugadores. Con los que él eligió. Si lo hizo bien o mal, será cuestión de cambiar la historia. Lo importante es que el técnico fue fiel a sus convencimientos. Lo tildaron de egocéntrico y tal vez tenga varias cualidades para serlo pero "a la hora de los bifes" el hombre respetó sus pensamientos. Si hasta se notó cuando, bien triste después del partido, pidió en la conferencia de prensa que respeten a estos jugadores, especialmente porque dieron todo.
Y fue así nomás, porque a Messi se le podrá achacar que no demostró sus chispazos descomunales como lo hace en el Barcelona pero sí tuvo momentos distintos. Que buscó dejar -y muchas veces lo concretó- a sus compañeros en posición de gol. Y ¿qué pueden decir del Pipita? ¿Y del Apache Tevez? ¿Y de Mascherano? Si todos estaban de acuerdo cuando aparecían de titulares y mostraban sus cualidades.
El Mundial Sudáfrica ya fue para nosotros, los argentinos. No hay que echarle la culpa a nadie en especial. Sólo al mal momento futbolístico que justo el equipo de Maradona desnudó en los cuartos de final. Pobre técnico, pobres jugadores. Pobre Mick Jagger que lo señalan como "ave negra". Sos vos pulpito el culpable. ¿Por qué te habrás ido para el recipiente con la bandera de Alemania? Adivinaste. Pueda ser que lo hagas cuando te busquen para una paella…

