Nació, se formó y hasta se crió en la cancha de San Martín. Emmanuel Mas la peleó siempre y sus premios no tardaron en llegar. De a poco se fue ganado su lugar marcando el lateral izquierdo. Ascendió a Primera con el Verdinegro y bajó en el 2011, pero su gran proyección tentó a San Lorenzo que se la trajo y rápidamente. Se ganó la titularidad. Fue campeón doméstico y el año pasado alzó la Copa Libertadores de América y fue subcampeón del mundo a nivel de clubes, pero nunca se olvidó de su gran amor: San Martín. Y ayer tuvo el capítulo más especial en lo humano al enfrentar por primera vez en forma oficial a su ex equipo.
Cuando entró a la cancha lo primero que hizo fue saludar al banco de suplentes a Leo Corti y al Mencho Bustos, y luego, en la cancha, lo hizo con Mauro Bogado, Nicolás Pelaitay y cerró con un fuerte y extendido abrazo con Luis Ardente. Sus excompañeros que siguen en el club.
Su primer contacto con la pelota fue en una disputa con Bogado que ganó, pero apareció en su real dimensión sobre los 14’, cuando se proyectó y dejó solo a Barrientos ante Ardente.
Lo suyo, a cuentagotas, fue mejor en el primer tiempo que en el segundo, donde pasó casi inadvertido porque San Lorenzo buscó llegar al arco de Ardente por el medio y abrió poco el juego hacía el lateral del sanjuanino.
Así, pasó de ser un arma de salida y apertura del frente de ataque en el parcial inicial a un jugador sin peso e intrascendente en la parte final.

