Las manos de los boxeadores son consideradas armas. Por eso Oscar Bonavena cuando lideraba la barra de Huracán (que cantaba orgullosa “somos del barrio del barrio de la Quema, somos del barrio de Ringo Bonavena”), encabezaba a los hinchas y antes de llegar cerca de la barra rival se abría y decía “yo no puedo pelear, soy boxeador”. Ahí se terminaba toda la bravuconada de los del “Globito” que huérfanos de su “peso pesado” rompían filas.

Por eso, haber utilizado sus manos para agredir debajo de un ring (le pegó a su ex pareja en 2010) le significó una condena en prisión a Floyd Mayweather, el mejor boxeador del momento. El púgil considerado el mejor peso por peso, deberá purgar una condena de 87 días efectivos de prisión en el Clark County Detention Center en Las Vegas.

El invicto campeón en cinco divisiones no hizo comentarios mientras escuchó ayer a la Jueza de Paz Melissa Saragosa, vestido con un equipo deportivo gris. La Jueza le dio crédito por cumplir con los servicios comunitarios que ella mismo le había impuesto en diciembre. Luego Mayweather fue esposado y llevado a su nueva casa que tiene 1,82 por 3,04 metros y es infinitamente menor a su mansión de 22.000 metros cuadrados, valuada en 9 millones de dólares. La celda tiene una cama, un inodoro y pileta de manos de acero inoxidable, un escritorio de metal y madera con un banquete soldado al piso y dos pequeñas ventanas verticales con vidrio de seguridad opacado.

La jueza Saragosa lo sentenció el 22 de diciembre luego que Mayweather se declarara culpable para reducir los cargos en un caso de violencia doméstica.

Mayweather, de 35 años de edad, tenía que comenzar su sentencia el 6 de enero pasado. Pero la jueza estuvo de acuerdo a último minuto en dejarlo en libertad un tiempo extra para que pudiera enfrentar a Miguel Cotto en Las Vegas el 5 de mayo. Mayweather ganó la pelea y una bolsa garantizada de 32 millones de dólares. Cotto recibió 8 millones.

Saragosa dijo en el momento de sentenciar a Mayweather que estaba sorprendida y enojada porque el peleador hubiera amenazado y golpeado a su ex novia Josie Harris enfrente de sus dos hijos. Los niños tenían 10 y 8 años en ese momento. El mayor salió corriendo para avisarle a un guardia de seguridad de la comunidad donde viven.

Sin embargo, la jueza aceptó la declaración que evitó que Mayweather fuera a juicio, lo cual podría haber significado una sentencia de 34 años en prisión si era encontrado culpable de todos los cargos en su contra.

El argumento de la jueza para conceder a Mayweather el aplazamiento de su ingreso en prisión fue que la pelea pactada con Cotto ayudaría a la economía local de Las Vegas. El boxeador, por su parte, tras el combate que ganó por puntos, dijo que estaba listo para responder como un ‘hombre‘ a los errores cometidos e ingresar en la cárcel. Ayer se presentó y quedó detenido como cualquier hijo de vecino.