Lanzado a casi 70 kilómetros horarios, encabezando un pelotón embravecido, Laureano Rosas ganó ayer la quinta etapa de la 34 Vuelta Ciclista a San Juan. La cuarta de su cuenta personal en esta carrera. Tan abrumador es su dominio que ya se han gastado todos los adjetivos para graficar su presente perfecto. Es por ello que al culminar la etapa, un poco en broma y bastante en serio se le pidió que sugiriera un título. Como su función es la de ser un ciclista de elite y tiene poca relación con los medios, tiró una idea: “Los compañeros de Laureano”.
Por eso lo de un “líder con buena banca”, porque a la hora de defender todo lo conseguido en las etapas anteriores por el capitán del primero y único equipo continental sanjuanino (SEP-San Juan), sus compañeros desarrollaron un trabajo sin fisuras, que permitió, en primera instancia evitar que cualquier rival abriera una brecha importante para descontarle segundos y, finalmente, dejó a Laureano Rosas con la frescura y fortaleza suficiente para ganarle el duelo a los embaladores de los conjuntos rivales.
La carrera tuvo un ritmo tranquilo hasta que se ingresó en la zona de Píe de Palo. Hasta allí hubo solo algunas escaramuzas provocadas por algunas metas intermedias. La imagen por la Ruta 20 era siempre la misma. La escuadra del SEP-San Juan marchando a la cabeza del pelotón imponiendo un ritmo frenético para evitar que los atacaran.
Cuando se giró al Este por Ruta 141 buscando la meta sprinter frente a la báscula del Control Forestal, empezaron los zarandeos. Un grupo de cinco hombres, compuesto por Roberto Richeze y Franco López (Agrupación Virgen de Fátima), Juan Pablo Dotti (C. Style-S. Plásticos) y Alejandro Quilci (Pro Chimbas-Indubike) sacó algunos metros de diferencia y activó las alarmas defensivas de los gregarios de Rosas, que los conectaron rápidamente.
Desde Estación Guayama hasta la Cuesta de las Vacas los ataques y contraataques se sucedieron de manera continua. Pasaron las tres metas de montaña, que entronizaron a Cristian Romero (Participal Albardón) como su ganador y en la bajada los “piqueteros” se “vaciaron” intentando patear el tablero.
Juan Gáspari, Daniel Zamora y Nicolás Naranjo, en el primer giro en Caucete; Roberto Richeze y Franco López en la parte final trataron, pero no pudieron encontrar alguna fisura en un conjunto que parece un acorazado con un capitán muy lúcido que ordena con precisión sus movimientos y que a la hora de la batalla se pone al frente y da estocadas letales.
