Una delegación de jugadores y dirigentes le ofrendarán hoy la Copa Libertadores al Papa Francisco, quien por estas horas sufrió el golpe del luctuoso accidente que provocó las muertes de una sobrina y sus dos pequeños hijos en una ruta de Córdoba.

Ayer viajaron a Roma el presidente y vice del club, Matías Lammens y Marcelo Tinelli en un vuelo privado en el que llevaron la Copa ganada a Nacional de Paraguay una semana atrás. Junto a los dirigentes estarán en la audiencia pública en el Vaticano el director técnico Edgardo Bauza, los jugadores Julio Buffarini y Juan Mercier y el manager Bernardo Romeo quienes desde el lunes están en la capital italiana.

Lammens llegó ayer al aeropuerto sin haberse enterado de lo que horas antes había ocurrido en una ruta cercana a la localidad cordobesa de James Craik, donde un sobrino del Papa sufrió graves heridas en un choque en el que murieron sus dos hijos, de 8 meses y dos años, y su esposa Valeria. “Seguramente mañana (por hoy) va a ser un día especial”, auguró Lammens antes de abordar el avión privado en el que llevó la Copa en una caja sobre un carrito.

Es que Lammens vio el video y escuchó el diálogo del Papa con los periodistas en su viaje de regreso a Roma desde Corea del Sur y contó cómo él y toda su familia son hinchas de San Lorenzo, que una semana atrás logró por fin ganar la Copa Libertadores. En ese diálogo que volvió a mostrar a un Papa bien terrenal anunció que recibirá a la delegación azulgrana en la audiencia pública en la Plaza de San Pedro.