"Es un sueño. No puedo creer lo que me está pasando. No sé bien cómo afrontarlo…". Textuales palabras de Gustavo Leonel Pereira apenas llegado a Buenos Aires después de haber vuelto de Europa con el OK del Milan de Italia que lo quiere y se lo llevará -primero- a préstamo por 6 meses y en ese lapso definirá los números finales de una transferencia total.

Es que la vida del "Gatito" parece ser una carrera contra el tiempo porque esta vez ni siquiera completó la semana de prueba y ni jugó los dos cuadrangulares pautados para probarlo con los juveniles del Milan.

"Cuando llegamos con mi representante al complejo del Milan me acordé de mi querido Arbol Verde. Pensar que no teníamos pelotas para entrenar y acá hasta te daban toallas como indumentaria oficial del club. Un sueño, otro mundo", recuerda con algo de asombro todavía Gustavo.

Llegó la hora del fútbol y el "Gatito" se tenía toda la fe del mundo. "El lunes hicimos algo de fútbol reducido y los que nos estaban probando dijeron que no iba a haber semana de convivencia. Ibamos a hacer fútbol el martes y en cancha grande. Jugué mas o menos 35 minutos y le dijeron a mi representante que querían tenerme en Milan. Increíble. Estar ahí, comiendo con monstruos como Ronaldinho y de pronto tener la chance de meterme en la vida un club impresionante. No lo podía creer".

Luego del OK futbolístico, la dirigencia italiana se aseguró una fase más con los exámenes médicos para Pereira. Los pasó a todos, incluso un test muy exigente que dio un coeficiente muy bueno comparado con otros juveniles alemanes y españoles, con 4 meses ya vividos en Milán. Dato que no pasó inadvertido por el club, que de inmediato aceleró la operación.

Por lo pronto, Gustavo ya está en Argentina. Esta próxima semana, la dirigencia de Milan llegará al país para acordar los términos legales del préstamo con Argentinos Juniors, que tiene sus derechos federativos. Pero el gran sueño ya está en marcha.

Ascenso vertiginoso

Llegó un domingo a Italia y entre lunes y martes decidieron su incorporación. Rápido. Como todos sus pasos en el fútbol. Es que hoy parece lejano ese debut a los 14 años en la primera de Arbol Verde, el equipo del Barrio Cabot que fue su cuna y es territorio de sus papás y sus abuelos. Pereira la rompió en el Verdolaga y su proyección internacional se abrió cuando capitaneó con 16 a la Selección de San Juan en los Binacionales del año pasado en Chile. Lo vio Colo Colo y pidió condiciones. No se dio pero ya estaba instalado en la cartelera del futuro a nivel internacional y luego de un paso fugaz por Sportivo Desamparados, tentó suerte primero en el Niza de Francia para luego volver a Argentina y llegar a Capital Federal para abrir puertas. Lo tuvo River Plate pero luego Argentinos Juniors lo vio. Desde ahí, es historia conocida, Milan, Italia y Europa. Todo junto en un sueño que ni el mismo Gatito puede creer.