El stud lleva el nombre de una hermana fallecida: Somonov (Sonia Mónica Novaro). Sus tres hermanos, Héctor y los mellizos Dante y Graciela, que toda su vida, por mandato paterno, respiraron turf, decidieron un día encarar un proyecto propio en recuerdo de su hermana.

Hace tres años, invirtieron 10.000 pesos, en Qué Intrépido, un alazán pura sangre nacido y criado en San Juan. Lo cuidaron en los tiempos libres que les deja la dura tarea de la construcción. Héctor es quien lleva la voz cantante, Dante es quien lo ayuda por las tardes a varearlo y prepararlo para la acción.

El pasado 15 de junio ganó en San Luis una prueba sobre 1.600 metros, conducido por el mismo jockey que ayer lo llevó a la victoria en su primer clásico, Roberto Zapata, pero diez días después había culminado sexto sobre 1.200 metros en una complementaria del Clásico Patrono Santiago en Mendoza, provincia donde ocho meses antes (20 de noviembre) salió de perdedor al ganar el Gran Premio “Soberanía” en una distancia de 1.300 metros.

Con esos antecedentes cercanos la ilusión de correr y ganar el Sarmiento fue tomando cuerpo en los hermanos Novaro y ayer, como es costumbre dejaron al pingo en las manos del jockey mendocino Roberto Zapata, quien con 23 años ganó ayer su primer clásico quien, muy emocionado, definió claramente al nuevo monarca del turf sanjuanino. “Qué Intrépido es un caballo muy noble. En la carrera vi que se me quedó un poco sobre los 1.000 metros, lo esperá, no lo apuré porque sabía que tenía resto. Después cuando entramos al derecho vi que los demás decaían y ataque para tapar al rival sobre el disco”.