Micaela Tassara (16 años) y Gonzalo Quiroga (17) fueron los representantes de San Juan en las selecciones argentinas de vóleibol, categoría menor, que lograron la medalla de plata en el Sudamericano de Perú (las chicas) y en los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud que se realizaron en Singapur (los varones), respectivamente. Ambos jugadores se metieron en la historia del deporte nacional y revivieron junto a DIARIO DE CUYO su experiencia con la celeste y blanca.
Los sanjuaninos, aunque nunca se cruzaron en el Cenard (predio de Buenos Aires donde concentran y entrenan las selecciones) ya se conocían y estaban al tanto de lo que sucedía con el otro. Micaela es amiga de Guadalupe, la hermana menor de Gonzalo, y es de ahí la relación entre los jóvenes voleibolistas. Aparte, los dos coinciden en varios aspectos. Por ejemplo, es casi un hecho que integrará también la convocatoria de sus selección juvenil que se prepara para afrontar el Sudamericano de Chile en el mes de octubre.
Micaela representó por primera vez a la selección argentina en el sudamericano de Perú y se mostró muy contenta por lo realizado. "Todavía no caigo. La verdad, esto es muy bueno, logramos clasificar al próximo Mundial de Turquía después de 6 años y eso es muy importante", dijo la central. También contó que una de las cosas más lindas que vivió en Perú es poder cantar el Himno Nacional: "Es un orgullo entonar el Himno. Cuando jugamos contra Perú (le ganaron 3-2) el partido era televisado, el estadio estaba repleto y la verdad, fue algo bellísimo. Nunca se me va a olvidar".
Por su parte, Gonzalo jugó su cuarto certamen internacional con la selección (2 Sudamericanos y un Mundial, todos en la categoría menores) y en este le tocó por primera vez llevar la cinta de capitán, al igual que su hermano Rodrigo en la Mayor. "Fue un orgullo para mí ser el capitán del equipo. Estoy seguro que en un futuro se nos va a recordar por lo que conseguimos", analizó el punta-receptor. Además contó que su tío, Raúl Quiroga (logró con la selección mayor la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88) lo felicitó muchísimo y le dijo que todavía no se imaginaba lo que había hecho.
Micaela y Gonzalo contaron que recordarán por siempre cómo fue el recibimiento en el Aeropuerto de Ezeiza donde se armó una fiesta de bienvenida impresionante.
Los sanjuaninos se convirtieron en parte del futuro del vóleibol argentino y con su corta edad buscan nuevamente escribir un nuevo capítulo de su historia.

