Cristian Fabbiani, ese jugador que en un momento soñó con llegar a la Selección, ayer tenía otro desafío. El de convencer a dirigentes, hinchas e incluso compañeros del plantel que puede sumar al equipo. Más allá que enfrente estaba nada menos que su amado River, donde llegó a principios del año pasado con la intención de ser nuevo ídolo del enorme club de Núñez. Protagonista más de historias ajenas a la cancha, ayer el Ogro tuvo su primera oportunidad como titular en el Albo, y cumplió. Pasaron exactamente 365 días (un año) de la última vez que había jugado un partido desde el minuto inicial (todavía estaba en River y fue curiosamente ante Newell’s, su anterior club en ese entonces). Y si bien ese paso del tiempo le pasa factura a cualquier futbolista profesional, el delantero mostró sus cualidades. A los 13 minutos realizó una gran asistencia a Matos, fue a la carga siempre contra los defensores y en el complemento casi la hace completa con un remate que se estrelló en el travesaño, que impidió lo que hubiera sido el gol más comentado del fin de semana. Tuvo que salir porque ya estaba cansado. Todavía el sobrepeso le pasa factura. Pero se volvió a hablar del Fabbiani futbolista.
El futbolista que le ganó al personaje

