En silencio, como a él siempre le gustó, Roberto "Beto" Acosta decidió partir. Ayer, pasadas las 3 de la tarde, el último gran ídolo de Sportivo Peñarol, dejó de existir en nuestra ciudad a los 59 años. Lo tuvo a maltraer una dolorosa enfermedad que desde febrero de este año lo puso contra las cuerdas. El "Beto", un bohemio de alma, se las bancó a pecho firme. Aguantó todo pero desde el lunes pasado, lo ingresaron internado con varias complicaciones. Finalmente, la peor noticia se confirmó en plena siesta sanjuanina dejando vacío uno de los lugares del gran ídolo que había en el fútbol de San Juan.

Sportivo Peñarol fue su casa. Magia, calidad, bajo perfil. Un cultor del fútbol de potrero que estuvo muy cerca de dar el gran salto al fútbol profesional pero que prefirió quedarse cerca de sus afectos. De sus amigos, de su San Juan. Toda su vida trabajó en el Boletín Oficial de la provincia. Allí, además de cultivar el respeto de sus pares y superiores, el Beto se hizo querer en serio. Sus restos son velados en las salas de calle Salta antes de Santa Fe y recibirán sepultura hoy.