La sangrienta batalla de ayer por el liderazgo de la barra brava de Boca en la previa al juego ante San Lorenzo, que terminó con dos hinchas asesinados a balazos y varios heridos, dejan de lado que ese grupo de +malparidos+ disfruten del fútbol cuando hicieron de este deporte un campo de batalla, para olvidarse de los escenarios nacionales que hacen vibrar a miles de argentinos todos los fines de semana.
Porque también están esos, los hace tiempo dejaron de pagar la entrada porque temen por sus vidas. Y esto a consecuencia de los otros, los que hacen del fútbol su mal sustento de vida, que le da sus ingresos económicos a cualquier costo, pero no por eso lo deben defender con la muerte ajena.
Así, el fútbol argentino agoniza. Y no es nuevo. En Primera División se terminaron jugando las dos últimas fechas con público local por la muerte de un hincha de Lanús en la previa al juego contra Estudiantes. Y en la B Nacional hace tiempo que los encuentros se quedaron sin el folklore del duelo de cánticos porque hoy sólo ingresan los locales.
Incluso eso se trasladó hasta el fútbol sanjuanino, que más allá que no convoca multitudes, muchos de los partidos son sin parcialidad visitante por los antecedentes o grescas que ocurrieron el fin de semana previo.
Ahora se viene el AFA Plus, que detectará quién ingresa a los estadios y sus antecedentes. Algunos especulan con que será una solución, pero será otra medida para que los violentos se quedan afuera, se dediquen a hacer destrozos y a disparar un par de tiros como su forma de vida los manda.
