Podría decirse que Bargalló nació con los patines puestos, viéndolo deslizarse por el parquet del Cantoni dio la sensación que eran una prolongación de sus piernas.
Nacido el 5 de diciembre de 1979 en San Sadurni de Noya, un poblado que junto a Vilafranca del Penedés tiene el orgullo de elaborar el 85 por ciento del vino de toda España, este catalán que se formó en la cantera del Noia Freixenet y tuvo un paso por las inferiores del Barcelona, es figura indiscutida, como alguna vez lo fue Daniel Martinazzo del Liceo de La Coruña.
Capitán indiscutido del equipo gallego con el que viene de ganar la Copa de Europa, Bargalló fue en el Mundial que culminó anoche figura relevante del España campeón. Jugó todos los partidos, incluso la semifinal contra Mozambique donde el entrenador Carlos Feriche guardó a varios de los titulares.
En ese encuentro, donde su equipo jugó con fuego, dándole la chance a los africanos de ir al alargue, Jordi asumió su rol y no sólo fue conductor, sino que aportó tres goles para allanar el camino a la final. Dos de ellos de gran factura, el último demostrando la frialdad de un torero para clavar la espada entre los ojos del toro.
Anoche, hizo un gol, el tercero, gambeteando toda camiseta albiceleste que se le cruzaba. Ese tanto, que sirvió para volcar decididamente el trámite del partido a favor del, ahora, cuádruple campeón mundial, no fue su mayor aporte. Lo suyo pasó por ser quien equilibró el juego español. Con su manejo fino y su patinar elegante controló los tiempos de transición de defensa al ataque. Además hasta aportó marca para recuperar la bocha siguiendo en varias oportunidades a Pablo Alvarez quien fue compañero suyo en el Liceo en las últimas temporadas.
Amante de la buena música, seguidor de Joaquín Sabina, padre de una nena de dos años, Bargalló, que junto a Marc Gual y Pedro Gil pertenecen a una generación dorada nacida surgida de esa comarca capital del Cava, tiene como hobbie armar y cuidar bonsai y tiene como debilidad gastronómica a los mariscos y los percebes.
Sobre los patines su 1,90 metros se agigantan. En esto torneo hasta dimensiones inconmensurables. Había sido campeón del mundo en California 2005 y Vigo 2009, pero este de San Juan, no cabe duda, fue su Mundial.

