Por más que haya quedado salvado ‘el honor’ de no haber perdido el superclásico, el empate que cosecharon Boca y River les deja a los dos equipos una situación más riesgosa de aquí hasta el final del semestre, justamente donde el objetivo mayor es la Copa Libertadores.
No lo festejó Boca ni River. Al empate lo celebraron Vélez, Lanús, Colón y Huracán, los cuatro equipos que sí ganaron y que en este momento, cuando el Clausura de AFA llegó a la mitad de su recorrido, se perfilan como candidatos para luchar el campeonato.
Boca no ganó y quedó a 10 puntos de la punta. En el pasado Apertura, luego de ganarle a River, estaba a 8 unidades de San Lorenzo y finalmente ganó el campeonato en el recordado triple desempate. Pero este torneo no es el mismo. La prioridad es la Copa y la rotación hará que los titulares se guarden más para el torneo continental. Con la igualdad de ayer, Boca se despidió de la lucha por el campeonato local. El jueves puede asegurarse la clasificación a octavos de final de la otra competencia, donde empiezan las eliminatorias directas y entonces arranca otro torneo.
River no ganó y quedó a seis puntos de la punta. Todavía cuenta con chances de pelear por el campeonato, pero su clasificación a la siguiente fase de la Copa está un poco complicada, ya que está obligado a ganar, y Gorosito sabe que la prioridad a corto plazo pasa por entrar entre los 16 mejores de la Libertadores, aunque se descuide el local.
Poco importará no luchar hasta el final por el Clausura si cualquiera de los dos llega lejos en el torneo continental. Pero una rápida eliminación significará quedarse sin objetivos hasta la segunda mitad del año. Por eso el empate de ayer les significó cerrar una puerta y, por ende, estar más obligados a cruzar en la otra.
