Sufrido y ajustado triunfo por 1-0 logró ayer Boca en su cancha sobre Estudiantes en un partido cuyo nivel no pasó de discreto y marcó el regreso de Román Riquelme, tras casi tres meses, y el Diego Rivero, después de casi un año, además del debut de Diego Perotti, como así también el unánime y conmovedor apoyo al director técnico, Carlos Bianchi. La salida del Virrey a la cancha constituyó la primera nota saliente de una tarde en la cual Boca concretó un resultado imprescindible para despegarse de los últimos puestos de la tabla de posiciones. No fue una producción lucida del cuadro de la ribera, cuyo mayor mérito fue la predisposición con la que encaró el juego y el aprovechamiento de una de las pocas oportunidades con las que contó.
En el capítulo inicial faltó profundidad por parte de los dos equipos, pero en los primeros 25 minutos Estudiantes se acomodó mejor. Con un buen trabajo de Verón, el Pincharrata buscó. En el último segmento de la etapa, el conjunto de Bianchi tomó la iniciativa, contó su primera oportunidad a los 36’ cuando a Acosta le quedó un rechazo corto tras un buen remate desde fuera del área que desvió Gerónimo Rulli. Tres minutos más tarde Estudiantes contó con su única llegada cuando Mauricio Rosales cabeceó desviado un centro de Ernesto Goñi. Boca logró la apertura del marcador a los 42, con un corner que Gago ejecutó desde la derecha a primer palo para un gran anticipo de Gigliotti, quien abrió el marcador. Estudiantes pareció salir desconcentrado al segundo tiempo y Boca estuvo tres veces próximo a aumentar la diferencia, todas ellas salvadas por el muy buen arquero Rulli, primero ante una pelota que le picó Cristian Erbes, a continuación en un mano a mano con Juan Manuel Martínez y de inmediato ante el disparo de Gago por arriba. Después Estudiantes comenzó a poseer la pelota, pero en ataque nunca exigió. Solo a los 32, por un giro de Guido Carrillo, con remate mordido que tapó Orion y, a los 38, con un cabezazo de Román Martínez sin marca desviado sobre palo derecho. Riquelme ingresó en el minuto 33, se situó como el hombre más adelantado de Boca y a los 41 estuvo a punto de poner un broche de oro, aunque perdonó.
