Muchos años de su infancia la vivieron en el mismo lugar, el club Obras Sanitarias. Jugaron, disfrutaron y sufrieron junto al club de sus amores, pero ayer todo fue distinto. Vivieron un partido aparte, con muchos condimentos y más por ser una final jugada en su tierra. Gustavo Molina defendiendo los colores de UPCN y Federico Pereyra los de Bolívar. Los dos cumplieron y jugaron a un gran nivel, pero en el final sólo el jugador de Las Águilas se fue con una sonrisa.

En la previa de la gran final se los vio concentrados. Molina realizó la entrada en calor junto al otro central del equipo gremial, Abel Rojas. Mientras que Pereyra estuvo todo el tiempo con el brasileño Bada. A la hora de ser presentados los equipos, el central de UPCN fue el más aplaudido de todos, mientras que el opuesto de Bolívar el más abucheado por gran parte del estadio Aldo Cantoni.

El primer parcial encontró a los sanjuaninos un poco nerviosos, pero con el pasar de los minutos se asentaron en la cancha y dejaron en claro porque están entre los titulares de los dos mejores equipos de la Argentina. Gustavo Molina aportó con sus bloqueos y Federico Pereyra con potentes remates. Al finalizar el set se pudieron saludar.

En los demás set el accionar de los sanjuaninos fue cambiando. El jugador gremial se puso a tono con su equipo y su rendimiento fue bajando. Al mismo tiempo que el de Bolívar fue de menor a mayor, hasta terminar con el máximo anotador del cotejo con 22 puntos.

En epílogo de la primera gran final la sonrisa fue para Pereyra, pero hoy tendrá un nuevo round y Molina irá en busca de su alegría.