La escala en cantidad de público en las cuatro zonas de espectadores fue creciendo a medida que se acercaba el cierre de la tercera etapa. Por ende, en la segunda, que se dio en el camping de Pedernal, hubo más del triple de gente que en Agua del Baño, es decir dos mil fanáticos que esperaron, la mayoría, desde la noche anterior el paso de los bichos de acero acelerando a fondo sus motores.
Claro que en este caso hubo dos alternativas bien marcadas para los fierreros. Por un lado estuvo el camping propiamente dicho de Pedernal, y por el otro un par de lomas donde el avistaje de los vehículos era más amplio.
La mayoría eligió la alternativa inicial, básicamente, por tener agua cerca para hidratarse y también sus autos. Incluso, en este lugar se pudo observar a muchas madres con sus hijos menores de cinco años, algo que desde la organización se trató de evitar debido a las altas temperaturas que se dieron finalmente ayer cerca del mediodía. La juventud fue mayoría en el camping y como manda el decálogo fierrero lo hicieron a puro fernet, cerveza y agua, siguiendo este orden dentro de las bebidas más consumidas en una jornada agobiante.
En el par de lomas contiguas al camping predominaron los amplios grupos familiares. Ahí los gazebos le ganaron por goleada la imaginaria pulseada a las carpas o los toldos improvisados de toallones. En ese sitio hubo un mayor control por parte de Gendarmería ya que más de una vez algunos espectadores pretendieron ingresar más adentro en el circuito y debieron desistir de esa intención ante la petición de los agentes de seguridad.
En ambos sitios las movilidades más esperadas resultaron los camiones, esos monstruos de hierro que pesan varias toneladas y que arrasan con lo que tienen a su paso a más de 120 km/h. Claro que a los tres sanjuaninos participantes, sobre todo al binomio de Lino y Juan Pablo Sisterna, los recibieron con un caluroso apoyo pese al calor insoportable.
Sin duda una de las particularidades que brinda el Dakar es la mezcla de países y sus respectivos idiomas. Así, en un cerro se daba la charla entre un hincha francés de la prueba y uno del departamento Sarmiento, todo con el idioma de las señas como punto de entendimiento.

