En la semifinal del Mundial de Suiza 1954 entre Uruguay y Hungría, el delantero charrúa, Juan Eduardo Hohberg, sufrió un infarto al celebrar el segundo gol con el que empataban el marcador. Durante 15 segundos, tal vez los más angustiantes en la historia de los mundiales, Hohberg estuvo muerto en la cancha del Lausana.

Y por increíble que parezca, volvió al campo de juego para disputar el alargue, pues al no haber cambios en esa época, Uruguay estaba con un hombre menos. Sin embargo, su amor propio no pudo evitar la caída y los goles de Kocsis que decretaron el 4 a 2 para Hungría.