Enorme fue el punto que San Martín obtuvo por lo complicado que le fue el trámite del partido en La Bombonera. Empezó ganando con el penal de Mauro Bogado, pero siempre le resultó cuesta arriba, porque ya en el primer tiempo se quedó con uno menos por la expulsión de Gastón Caprari y a partir de allí todo fue empeño y sacrificio.

Otra faceta de este San Martín que por motivos lógicos se fue metiendo atrás, pero que defendiendo rozó la perfección para el 1-1 que le dio el primer punto fuera de Concepción en el campeonato. Empate que más allá que lo haya vuelto a poner en zona de descenso, sirve por el rival, el escenario y porque además no le dio chance concreta a Boca y lo dejó sin la posibilidad de ser puntero.

El juego arrancó con Boca haciendo todo el desgaste y San Martín esperándolo bien parado, sin fisuras y sin meterse atrás. Juan Sanchez Miño fue la descarga en el local y Andrés Alderete el encargado de quitarle protagonismo con su marca. Así, el trámite del juego no llevó peligro a las áreas.

A los 18’, Leandro Somoza lo bajó Bogado en la puerta del área, remató Jorge Luna pero dio en la barrera. Fue un alerta para Boca, y una señal de poder en el Verdinegro porque en la siguiente, a los 32’, Luna habilitó Humberto Osorio y cuando el colombiano ingresaba al área Rolando Schiavi cometió falta. Penal, que sesenta segundos después Bogado colocó al palo derecho de un Agustín Orión que fue al otro lado para el 1-0.

Fiesta en la tercera bandeja, que explotó aun más cuando a los 39’, el Flaco Schiavi erró el penal luego de la media vuelta y el remate de Silva que dio en la mano de Caprari, que por eso se fue expulsado.

Eso lo condicionó al equipo de Gabriel Perrone, que no pudo aguantar ni jugar con el resultado y a los 46’, Boca logró el empate tras el remate de Schiavi de afuera del área. La pelota hizo una extraña parábola y eso descoloró a Ardente.
Con ese panorama, para el complemento Julio Falcioni movió el banco antes de arrancar ese parcial. Puso a Leandro Paredes y Cristian Chávez para tener más control y profundidad, y eso fue metiendo a San Martín atrás que cuando pudo buscó a Osorio para oxigenarse.

A los 6’, Sánchez Miño sacó una bomba y Ardente se lució. Todo era de Boca y por eso ingresó Cristian Alvarez para armar línea de 4 en el fondo y dejar sólo a Osorio para la contra.
Pero todo fue aguantar, siempre metido en su campo y con Ardente como figura ante cada intento de Boca que se fue con todo, pero sin claridad.

En consecuencia el Xeneize abusó del remate de larga distancia y el pelotazo, y la defensa verdinegra, que terminó con 5 atrás, se lució y puso todo para un empate merecido (con el aporte incansable de los volantes), porque pegó en el momento justo y cuando quedó en inferioridad numérica demostró que aguantar con idea y sin desesperarse, tuvo su premio. La igualdad tiene un valor extra por el contexto y el rival. Fue este punto el que puede ser el despegue final de un Verdinegro que, ahora bajo la conducción de Perrone, ayer demostró que va encontrando su identidad. Por el contrario este Boca de Falcioni se encuentra inmerso en una crisis profunda y con graves cuestionamientos para su DT. Incluso, con ciertas peleas internas que no hacen otra cosa que complicar el panorama en el xeneize.