San Martín dio otro paso enorme en el Hilario Sánchez al superar 2-0 a Olimpo de Bahía Blanca por la 10ma fecha del torneo de Primera División y de paso sacarse de encima a un rival directo con el que compite por mantener la categoría.
El local fue el real protagonista, más allá de que comenzó impreciso, pero cuando se acomodó tomó la iniciativa, manejó los tiempos y el fútbol. Todo en base a la solidez defensiva, la presencia en el medio de Sebastián Navarro, el oportunismo de Michael Covea por derecha, sumado a la que exigieron en ofensiva Marcos Figueroa y Facundo Pumpido.
Síntomas de un equipo ordenado, que no se desespera y que cuando lo pasó a ganar a los 31′ del primer tiempo con el gol de Marcos Figueroa, jugó con la ansiedad del rival y el peso de sus individualidades que en velocidad fueron cocinando el partido para sentenciarlo sobre los 35′ del complemento con el grito de José Luis Gómez.
El conjunto de Carlos Mayor en todo el partido marcó el ritmo y ofreció la mejor propuesta de juego. Y tras el 2-0 que cerró el partido, el tiempo que quedó justificó que la localía de San Martín es su bandera.

