Independiente sumó ayer una nueva frustración al perder 2-1 como local frente al recién ascendido Brown de Adrogué, en el partido que marcó el debut de ambos en el campeonato de la B Nacional. Independiente dejó una muy pálida imagen ante el humilde conjunto de Adrogué, que lo superó merecidamente. Al final del cotejo la frustración del hincha se hizo sentir a través de los insultos que cayeron sobre el presidente Javier Cantero y el resto de la comisión directiva. Todo le costó demasiado a Independiente, ya que a las notorias dificultades para dar más de tres pases seguidos, con la intención de generar juego asociado, le sobrevino la dificultad para superar a un adversario que proponía un juego luchado y de fricción en el mediocampo. Para colmo, a los 16 minutos, en el primer acercamiento claro, Brown se puso en ventaja. Hubo una buena combinación entre Martín Fabro y Adrián Maidana, que el primero terminó con un derechazo cruzado, que superó la estirada de Fabián Assmann. Todo parecía cuesta arriba para el rojo, hasta que, a los 27, llegó el empate. Zapata se fue por derecha y lo derribaron sobre la línea de fondo. Carlos Maglio, tras dudar un instante, marcó penal y Montenegro, con un remate bajo y cruzado, puso el 1-1.
El principio de la segunda etapa, ya con diez cada equipo por la expulsión de Martín Zapata en el local y Gustavo Ruiz Diaz en la visita por agresión mutua, mostró a Independiente repitiendo los mismos errores. A los 3 avisó el equipo de Pablo Vico, cuando Miranda avanzó sobre la derecha y habilitó a Sproat, quien definió de zurda, pero encontró una adecuada respuesta de Assamann. Sobre los 14 Fabro ejecutó un tiro libre desde la derecha que Soto no consiguió impactar. Independiente no tenía respuestas anímicas ni mucho menos futbolísticas, y recibió el mazazo final a los 17.
Fabro elaboró una gran jugada individual sobre la derecha y habilitó a Joel Barbosa, quien envió un centro pasado que encontró en el segundo palo a Sproat para definir cruzado a palo izquierdo. Desde ahí, el Rojo fue un manojo de nervios. Se repitió en centros y jamás estuvo cerca de la igualdad.

