En el mes del Maestro de América, la vida lo eligió para despedirlo como lo que fue: un Maestro… A los 76 años, Juan Expedito Romero dejó de existir ayer dejando como inconmensurable legado el amor por su familia, los amigos y la pasión por el periodismo deportivo. Sus restos son velados en las salas municipales de Albardón y serán sepultados hoy a las 10 en el cementerio albardonero.
Catedrático sin facultad, recibido en la universidad de la vida misma, El Pelo -un vanguardista- forjó desde los kilómetros y kilómetros de tinta que escribió en su extensa trayectoria como redactor deportivo en el desaparecido diario Tribuna de la Tarde, luego en DIARIO DE CUYO, más tarde en El Zonda y finalmente San Juan 8 todo un estilo.
Nadie como él, para hacerte hasta llorar contando una simple carrera o la Vuelta más importante de todas. Retrató personajes como solamente él podía hacerlo, desnudó personalidades con ese estilo autodidacta que marcó una forma de hacer periodismo escrito. Un consejero transparente, un amigo de los amigos que siempre levantó las banderas de la sencillez. Casado con Nina hace ya 49 años, El Pelo dejó también el más rico legado: sus hijas. Las tres le regalaron 8 nietos a los que supo amar a su estilo, con esa mezcla de timidez, rezongos pero disfrazando un amor incondicional.
En lo periodístico, su sello no se debe olvidar. Contra toda la ortodoxia del periodismo, fue el periodista sin grabador. El que mirando mucho y preguntando lo justo, sabía ‘pintar’ cualquier escena. Fanático de Sport Argentino, el ‘Boca de Albardón’ como el decía pese a simpatizar con River. Peronista, albardonero y ‘Toponero’. Un personaje que San Juan va a extrañar. Su vida laboral fue en paralelo con su gran pasión: escribir. Se caminó todo Albardón siendo empleado del Correo Argentino y supo decir basta a tiempo. No quiso nunca salir de su Topón natal y nunca se fue por más que se instaló en la última década en el centro albardonero. El Pelo quedó en cada crónica, en cada línea, para todos los que aman el deporte, el ciclismo y la vida misma. El Pelo Romero, ese poeta del ciclismo, entró en la galería de las leyendas de San Juan.

