Vélez Sarsfield -con su goleador Santiago Silva como símbolo- retomó anoche en su cancha la senda del éxito y comparte la punta del torneo Apertura de Primera División al ganarle 2-1 a River, que perdió el invicto y por primera vez quedó en descenso directo.
Juan Manuel Martínez abrió el marcador a los 32 minutos de la primera etapa e igualó a los 40 minutos Diego Buonanotte, quien había ingresado por Manuel Lanzini. En el segundo tiempo, a los 13 minutos, Santiago Silva de tiro penal selló el marcador y quedó como único goleador del certamen con cuatro conquistas.
Con este triunfo Vélez suma 12 puntos, los mismos de Arsenal de Sarandí y uno más que el escolta San Lorenzo, en tanto River está en zona de descenso directo, lugar en el que lo dejó la derrota de ayer y el triunfo del sábado de All Boys. Algo que no le pasó nunca en su historia.
El primer tiempo tuvo un desarrollo intenso, sin demasiado brillo, con dos equipos que buscaron el arco rival con rapidez, sin demoras innecesarias en la mitad de la cancha.
En ese contexto Vélez fue superior porque tuvo más control del terreno y de la pelota, y más llegadas de riesgo a las vallas, fundamentalmente por la tarea de Martínez, autor del tanto de la apertura con una exacta diagonal dentro del área.
Por el lado de River, Rogelio Funes Mori se movió bien por los costados, alternativamente a espaldas de Fabián Cubero y Emiliano Papa, y fue una complicación para toda la línea de fondo local, pero lo suyo no alcanzó porque los volantes del visitante generaron muy poco fútbol.
La ubicación como enlace del juvenil Manuel Lanzini le aportó muy poco al equipo y el posterior ingreso de Buonanotte tampoco sumó demasiado, aunque a éste le quedó el sabor dulce del empate transitorio con un derechazo imparable.
En el segundo tiempo Vélez siguió prevaleciendo en el juego, tanto como creció la figura del uruguayo Silva, a quien el hicieron el penal que luego convirtió, además de tener dos chances claras de poner 3-1 el partido.
Primero con un zurdazo que se estrelló en el palo derecho de Juan Pablo Carrizo y después con un derechazo por sobre el arquero que se fue apenas desviado.
El equipo de Ricardo Gareca, que venía de perder dos partidos seguidos, con Boca por el Apertura y con Banfield por la Copa Sudamericana, controló tácticamente el juego aún cuando quedó con un jugador menos por la expulsión de Leandro Somoza.
Y es que anoche, sin sobrarle nada, mostró nuevamente el aceitado funcionamiento que lo llevó a ser uno de los mejores equipos de la Argentina en las últimas temporadas.
River, por su parte, mostró al igual que contra Argentinos el domingo pasado poca imaginación y escasa profundidad para atacar, con un Ariel Ortega "ausente" en ambas ocasiones.
