Muñoz será el tercer sanjuanino en combatir por un título mundial absoluto de boxeo profesional. Lo precedieron, y no pudieron coronarse, Gregorio Peralta y Víctor Federico Echegaray.
El ‘Goyo‘ fue derrotado técnicamente en seis asaltos por Willie Pastrano, el 10 de abril de 1964 en el auditorio municipal de Nueva Orleans (EEUU), cuando combatieron por el título de la categoría mediopesado en la versión de la Asociación Mundial de Boxeo. Un corte en el arco superciliar de su ojo izquierdo, sufrido el segundo round por un cabezazo, sentenció el destino del sanjuanino a quien el médico no dejó continuar. Hasta ese momento, Goyo, que siete meses antes había vencido al norteamericano en combate fuera de título, dominaba las acciones.
Posteriormente, en dos ocasiones, "El Víctor" Echegaray, tampoco pudo coronarse. El 5 de septiembre de 1972 en el Blais del Center de Honolulu, Filipinas, los jueces le fallaron empate una pelea en la que había sido notoriamente superior a Ben Villaflor que mantuvo el cetro liviano juniors de la Asociación Mundial de Boxeo. Nueve meses después, el 19 de junio de 1973, en el auditorio universitario de Nihon, Tokio, el sanjuanino perdió por puntos con el japonés Kuniaki Shibata, que luego de haber destronado al filipino fue obligado a exponer el cetro ante el cuyano a quien le habían aceptado la protesta realizada por el despojo del que fue víctima en Filipinas.
Muñoz, al igual que sus antecesores tendrá todo en contra, ser visitante en la casa de un campeón que lo duplica en experiencia internacional y también la obligación de convencer a jurados habituados a fallar a favor del monarca.
La gran diferencia es que Goyo y Víctor acudieron a la cita, ya maduros, como boxeadores.

