Independiente dejó tres puntos que le podrían costar la soledad de la punta del torneo Clausura a manos de Godoy Cruz, al caer ayer por 2 a 1 frente a Gimnasia y Esgrima, que en La Plata se impuso con sendas conquistas del delantero colombiano Marco Pérez.
El moreno atacante puso en ventaja a su equipo a los 20 minutos del primer tiempo y a los 22 del segundo, mientras que Federico Mancuello igualó transitoriamente para los de Avellaneda a los 40 del período inicial.
El primer tiempo fue propiedad de Gimnasia, que controló a Independiente desde la presión de sus volantes y forzó ataques con la potencia de Denis Stracqualursi y la contundencia de Marco Pérez.
El "Rojo", con un Darío Gandín inexpresivo y Andrés Silvera bien controlado por Rubén Maldonado, no tuvo peso cerca del área de los de La Plata.
Por eso no sorprendió a nadie que el local llegara al gol sobre los 20 minutos a través de su mejor hombre, el juvenil (19 años) colombiano Marco Pérez, que definió de zurda un mano a mano con Adrián Gabbarini.
En una jugada aislada, a los 40 minutos, el volante Federico Mancuello ingresó sin marca al área platense por izquierda y definió con un zurdazo cruzado.
El empate lucía inmerecido de cara al segundo tiempo, cuando Américo Gallego realizó un cambio defensivo al sacar a Walter Acevedo, volante central, y colocar al defensor Julián Velázquez en su lugar, pasando Sergio Vittor a la mitad de la cancha.
Cuando el Rojo quería hacer pie en el partido llegó el segundo gol de los platenses, nuevamente ante la gestión de Marco Pérez, esta vez con un derechazo que doblegó nuevamente a Gabbarini.
Con la ventaja, el local, un poco empujado por Independiente y otro tanto por el impulso de defender tres puntos vitales en su lucha por la permanencia en primera división (sigue en zona de Promoción junto a Rosario Central), retrotrajo líneas y esperó peligrosamente muy cerca del arco defendido por Gastón Sessa, que salvó dos mano a mano ante un cabezazo a quemarropa de Tuzzio y un derechazo de Gandín en la misma jugada, y allí empezó a asegurarse el éxito de los dirigidos por Diego Cocca.
Independiente terminó preso de su propia impotencia ofensiva y se le cortó así una racha de siete partidos sin conocer la derrota, desde el 0-3 de la quinta fecha ante Vélez Sarsfield, en Liniers.

