Olimpo de Bahía Blanca, que se encuentra en zona de descenso pero se ilusiona con quedarse en primera, goleó anoche como local a Huracán por 4-0, en el partido que marcó el comienzo de la decimotercera fecha del torneo Apertura de fútbol.

Diego Galván, Roberto Brum y Néstor Bareiro, a los 8m., 25m. y 32m. del primer tiempo y David Vega, a los 10 minutos de la segunda etapa, convirtieron los goles del equipo de Omar De Felippe.

El local fue contundente en la primera etapa, donde definió el encuentro ante un deslucido Huracán, que pagó muy caro los errores que cometió en defensa, sobre todo su arquero Gastón Monzón.

Así, entre los 8 y 32 minutos, Olimpo estableció claras diferencias en el marcador. Primero con un certero cabezazo de de Galván, luego con un derechazo del uruguayo Brum desde afuera del área y más tarde con otro cabezazo, esta vez de Bareiro.

Después de la primera conquista, Huracán intentó jugar unos metros más adelante, pero la juventud de su mediocampo no pudo con la experiencia y empuje de Brum, el criterio de Vega y el despliegue de Galván.

Además, el local, que fue solidario y efectivo del medio hacia arriba, se mostró firme en defensa y no pasó sobresaltos.

Los dos cambios que ensayó tardíamente Miguel Angel Brindisi en el entretiempo sólo maquillaron la imagen de un Huracán que no alcanzó a ser ni siquiera una brisa.

Vega, el jugador más claro en el medio de Olimpo, tuvo su premio a los 10 del segundo tiempo, después del enésimo desborde de Galván por derecha que encontró al volante cordobés para empujar de derecha al gol.

Huracán no tuvo ideas ni entusiasmo para ir a revertir su pobre imagen y sólo Rolando Zárate ofreció destellos de su talento de otros años, buscando desde afuera, pero inquietó poco y nada a Laureano Tombolini.

Para Olimpo fue una victoria imprescindible en pos de pavimentar el camino que le queda hasta fin de año y en el que espera sumar todo lo que esté en juego para zafar del descenso.

En tanto, para Huracán fue un amargo despertar del breve sueño que vivió frente a su clásico rival y que lo devolvió al preocupante nivel del que Brindisi todavía no lo puede sacar desde que se hizo cargo del plantel.