El “Vamos, vamos, Argentina” empezó a retumbar en el Cantoni y cuando las 7.500 gargantas llegaron al máximo, se escuchó el sonido que indicaba el final del partido. El seleccionado argentino de hockey sobre patines se consagraba campeón del mundo, tras vencer 4-1 a Italia.
Y era fácil de darse cuenta que era ‘ante su gente’ porque los jugadores, entre abrazo y abrazo, miraban a algún punto de la tribuna y hacían un gesto de orgullo y de dedicatoria. Era el final feliz para un partido que tuvo el estadio a tope.

Esta vez el trámite del partido fue menos intenso a comparación del que sostuvieron en semifinales los pibes de la Albiceleste ante los españoles. Y también el comportamiento en las tribunas abarrotadas de gente. No cayeron objetos a la cancha y el aliento fue con las canciones de siempre. Entre los más efusivos, cuando Argentina se puso en ventaja 3-1 fue Lucas Ordoñez, el integrante del seleccionado mayor que buscará su próximo título en el mismo lugar desde el próximo lunes.
La premiación fue ordenada, bajo un estricto operativo. El gobernador Sergio Uñac encabezó el grupo de autoridades que iba entregando la medalla y la mascota correspondiente a cada premiado. Bronce para España, Plata para Italia y, bajo una lluvia de papelitos plateados, el oro y la copa para los pibes argentinos que también vivieron otro pico de emoción cuando volvieron a entonar el Himno Argentino, junto a eso 7.500 testigos que vieron y festejaron un título que será inolvidable.


