Boca, revitalizado con las modificaciones en su formación, consiguió un buen triunfo por 3-1 ante San Lorenzo, en un clásico que se simplificó a partir de la segunda conquista del xeneize.
Rápidamente el encuentro quedó empatado en un gol, ya que en el minuto 4 Paredes recibió un rebote en el área y con un remate bajo al palo derecho venció a Pablo Migliore, pero la diferencia no le duró nada a Boca, ya que, a los 7, después de un mal rechazo de Guillermo Burdisso, Denis Stracqualursi cruzó la pelota desde la derecha hacia la izquierda y el uruguayo Matías Mirabaje con volea de zurda estableció en el 1-1. Los goles fueron sucedidos por un largo pasaje en el cual San Lorenzo era el que imponía condiciones, porque estaba mejor parado en la mitad de la cancha, mientras que Boca perdía la pelota con facilidad, pero las llegadas eran escasas, porque a los dos les costaba la elaboración del juego.
A los 34 Boca generó por fin una maniobra colectiva que armaron Guillermo Fernández y Cristian Erbes con descarga final de Fernández para Paredes, quien de nuevo desde fuera del área sacó un derechazo muy preciso, esta vez a la izquierda de Migliore para colocar el 2-1.
Boca se retrasó mucho en el segundo capítulo y le dejó el balón a San Lorenzo, que nunca encontró soluciones en ataque, a punto tal de que en toda la etapa casi no hubo acciones de riesgo, salvo al comienzo por una distracción de Orion, que casi termina en gol de Pablo Alvarado.
Con menor posesión del esférico, Boca daba la sensación de tener mejores posibilidades, aún después del reemplazo de Paredes, quien dejó la cancha acalambrado. En el minuto 21 Walter Erviti jugó corto un tiro libre para Silva, el remate del delantero produjo un rebote frontal por parte de Migliore y Schiavi marcó el 3-1.
Con ese gol el partido quedó definido, dada la absoluta impotencia de San Lorenzo.

