El Campeonato ya había terminado. El plantel de UPCN San Juan Voley regresaba del estadio “Mineirinho” al hotel. Eran las once de la noche y, en el ómnibus, todos cantaban bajo la batuta del profe Leandro Lardone. “Ole, ole, ole; ole, ole, ola; cada día de quiero más; soy de UPCN, y el bronce se va para San Juan”. La alegría seguía dominando los corazones. El equipo sanjuanino había llegado a Belo Horizonte con un objetivo principal: Ganar una medalla y, por lógica, mejorar el cuarto puesto logrado hace menos de un año en el Mundial de Clubes de Vóleibol, jugado también en Brasil. Y lo consiguió. Pese a todas las piedras que encontró en el camino. Si hasta se dio el lujo de jugar con los mejores cuatro equipos del mundo. Con el histórico Trentino de Italia, con el novedoso Al-Rayan de Qatar, con el poderoso Belgorie Belgorod de Rusia y con el local y excampeón Sada Cruzeiro de Brasil. Sí, con esos grandes. Con esos que parecen de otra dimensión. Que manejan presupuestos económicos casi inalcanzables para el tetracampeón argentino. Con esos que están plagados de figuras mundiales. Y en la cuenta fría, UPCN quedó en pardas. Porque le ganó a dos y perdió con los otros dos. Pero, por sobre todo, se les metió en el medio de ese universo voleibolístico que manejan. Y terminó tercero. Se ganó la medalla de bronce que significa un hecho histórico para el vóleibol argentino. Porque nunca antes un representante de nuestro país había logrado esa posición en un certamen que nuclea a los mejores clubes del planeta.
Por eso todos cantaban. Por eso algunos llegaron a emocionarse tanto que lloraron como niños. Por eso todos no cansaban de abrazarse. Seguramente entendían desde el alma lo que habían conseguido. Mucha gente tal vez ni se imagina el nivel que tiene este tipo de competencias. Sólo de una manera se lo podría graficar: UPCN arrasó con la Liga Argentina. Y acá, jugando al mismo nivel, se encontró con equipos tan duros que tuvo que rayar lo perfecto para hacerles frente. En este Mundial está la meca del vóleibol. Y subió al podio ante la sana envidia del más ganador de este título en la historia (Trentino) y del campeón que defendía la corona en su casa (Sada Cruzeiro).
Los atributos de UPCN son muchos. Comienzan por la inteligencia, oportunismo y organización del cuerpo técnico encabezado por Fabián Armoa, un entrenador que no deja detalle suelto. Desde los acuerdos tácticos con Carlos León (el ayudante de entrenador), la preparación física del profe Leandro Lardone, las estadísticas y los videos del “Beto” Varela y la cobertura física de Eduardo Pinazzo (médico), Carlos Baigorrí (kinesiólogo) y “Teté” Navarro (masajista). Hasta el mínimo detalle de utilería, a cargo del “Olla” González. Todo bajo la mirada y supervisión del alma mater organizativo: el manager “Quique” Valle.
El equipo titular del Gremial sale de memoria: Demián González, Javier Filardi, Junior, Theo Lopes, Bogdan Olteanu y Martín Ramos. Teniendo como líder a Sebastián Garrocq. Luego, en el banco de suplentes, esperando su turno cuando sea: Lucas Tell, Rodrigo Peres Lopes, Sebastián Fernández, Nicolás Lazo y Francisco Loveras. Y afuera de la cancha dos apoyos fundamentales: Gustavo Molina (lesionado) y Matías Di Salvo. Con ese plantel, UPCN se hizo grande en Belo Horizonte. Tanto, que Junior fue premiado entre los que integraron el equipo ideal del Campeonato. El líbero Garrocq estuvo a punto de serlo en su puesto. Quedó la admiración y reconocimiento general por la inteligencia en el armado de González, las recepciones de Filardi, los ataques de Olteanu y de Ramos. Y tuvo en Theo un titán a la hora de marcar, tanto que lo citaron desde la selección brasileña. Todos como puntos salientes. También la cobertura de Fernández, Tell y Peres Lopes, y la confirmación de dos juveniles de gran futuro: Lazo y Lloveras.
Para qué más. Con ese plantel el equipo sanjuanino tiene para rato. El sábado 10 de mayo de 2014 escribió el capítulo más importante en lo que va de su historia y se metió en el firmamento del vóleibol mundial. Por eso regresó al hotel cantando feliz. Por eso es el Belo Horizonte de UPCN.

