Fue la presentación ante su gente luego de la dura pretemporada de dos semanas en Barreal (allí había jugado un amistoso con Calingasta y ganó 4-1), que le terminó pasando factura en el encuentro de ayer ante Alianza (perdió 1-0), ya que se los notó duros y faltos de distancia. No obstante, el equipo demostró que tiene bien en claro lo que pretende el DT Vázquez y mantuvo el orden por sobre todo. Incluso a pesar de cambiar tres veces el esquema (ver infografía) nunca se perdió en la cancha.

Lo mejor se apreció en el medio con la dupla Campo-Lamberti, que muerden y distribuyen con panorama, el cambio de ritmo de Marcos Quiroga de tres cuartos para arriba y en el fondo la practicidad y entrega del ‘Pata’ Farías.

Estos cuatro nombres (salvo Campo el resto son refuerzos) resultaron los puntos más destacados dentro de lo deslucido en cuanto a fútbol se trata, teniendo en cuenta que el resultado final no cuenta cuando ponerse a punto es lo que manda hoy por hoy.

En Alianza Nino Morales y Amaya fueron los de mejor imagen en la cancha, aunque al primero el árbitro pidió cambiarlo porque se cruzó con Rey.

Fueron 55 minutos divididos en dos tiempos (el primero de 30′ y el segundo de 25′). Arrancó con el clásico 4-4-2, pese a que no es el que más le agrada al técnico, y así disputó el periodo inicial. En ese lapso, la única opción de gol que tuvo fue con el penal que el Tato González le contuvo a Benito. Fue en ese parcial que Cristian Ortiz, rematando de afuera del área, anotó el tanto del triunfo de Alianza.

Para el mini complemento el víbora optó por el 4-3-1-2 con Garrido como enganche (también ingresó Parisi) y ahí fue donde mejor se manejaron los espacios y la distribución de la pelota. Mientras que finalizó con un sistema netamente ofensivo con tres en fondo y tres arriba, con la potencia de Parisi y la movilidad del pibe Godoy adelante.

No fue un partido para el deleite, Alianza mostró dureza en su juego pero prestancia en la defensa, buen control y dominio de Amaya, y mucha rapidez para encarar en ofensiva. Mientras que para el Puyutano fue el inicio de un camino que marcó que hay que ablandarse y ajustarse, que al arco nunca se probó y que en los últimos metros le faltó mayor protagonismo.