La Comisión Disciplinaria de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) impuso ayer duras sanciones de hasta perpetuidad a 33 jugadores y numerosos clubes por su implicación en el escándalo de apuestas y manipulación de partidos que sacudió al “calcio” en los últimos tiempos.
Los futbolistas Mario Cassano (Piacenza), Luigi Sartor (Ternana), Alessandro Zamperini (Ravenna) y Nicola Santoni (Bari) fueron los que peor castigo recibieron y fueron suspendidos de por vida. Aunque ningún jugador internacional está afectado por este primer veredicto, las investigaciones continúan.
En ese sentido, Domenico Criscito fue desvinculado del plantel del seleccionado italiano poco antes de la Eurocopa de Polonia y Ucrania por su implicación en el escándalo.
Asimismo, la fiscalía de Cremona investiga también a Leonardo Bonucci, de la Juventus, por sospecha de manipulación de partidos. Sin embargo, como el defensor aún no recibió ninguna notificación oficial, el seleccionador italiano, Cesare Prandelli, lo llevó a la Eurocopa de Polonia y Ucrania.
Entre los clubes castigados están el Novara, que empezará la Serie B con cuatro puntos menos, y el Albino Leffe, que jugará en la tercera categoría con 15 puntos menos y una multa de 90.000 euros. También fueron sancionados Piacenza (-11 y 70.000 euros), Reggina (-4), Piacenza (-11), Monza (-5), Ancona (-8), Padova (-2) y Empoli, Ravenna y Avesa (todos con -1).
