Con un arranque demoledor ejecutado cuando faltaban poco más de 500 metros para la línea de meta, el ciclista de Bolívar, Juan Pablo Dotti (Municipalidad de Pocito) dejó perplejos a todos los velocistas que se estudiaban para desarrollar a pleno su potencial en los últimos 300 metros y le regaló al público chimbero un final de película. Sólo otro duro como él, Juan Capdevila (Mardan/Coach), y uno de los sprinter que se dio cuenta del ataque, Emanuel Agüero (Moto Lucero), intentaron seguirle la rueda al bonaerense, pero sucumbieron.

La primera etapa del Giro del Sol se disputó a un ritmo intenso. Ayudó que la temperatura fue mucho más benigna que la sufrida el domingo pasado en ocasión de correrse la Doble Difunta Correa, que los equipos grandes asumieron el control de la cabeza del pelotón en todo momento y se rodó, por momentos, en velocidades que orillaban los 60 kilómetros horarios.

La posibilidad de pellizcar algunos segundos de bonificación en tres metas intermedias rompieron la tranquilidad del enjambre multicolor. El bonaerense Franco Lopardo (Casa Lista Inmobiliaria) fue el único que clasificó en dos de esos sprint (ganó el realizado frente a la Municipalidad de 9 de Julio y fue segundo frente al municipio de San Martín) por lo que se aseguraba, si llegaba en pelotón de punta, como pasó, meterse entre los tres mejores de la general.

Intentos hubo varios. Muchos de ellos llevados adelante por hombres de equipos chicos. Pero todas las fugas tuvieron corta vida. Ninguna superó el minuto y medio, salvo una protagonizada por el ya mencionado Lopardo y el ruso Andrey Sartasov (San Luis ProTour) que salieron a buscar la bonificada de San Martín y entraron a Angaco primeros. Dicho ataque podría haber prosperado si el europeo de licencia chilena no hubiera pinchado la rueda trasera.

Después, a pesar de la insistencia de varios guapos, el pelotón no dejó que se fuera nadie. El único momento en que a los “cerebros” de los equipos les saltó el chip fue en medio kilómetro final. Allí Dotti se la jugó y los sorprendió, tirando abajo todas las escaleras armadas para lanzar a los galgos y acaparó la totalidad de los aplausos.