Historias que cuentan con más de un centenar de años y presentes que los tienen a ambos sumergidos en la incómoda parte final de los promedios. Así andan las versiones actuales de dos grandes de nuestro país caídos en desgracia como son Independiente y San Lorenzo. De ambos, sin dudas, el Rojo, que ayer tuvo el estreno oficial de Américo Gallego en su tercer ciclo, parece el que está con una situación más delicada. Ultimo en la tabla del descenso y con apenas un gol en 450’ de temporada. Solo San Martín, que hoy visitará a Racing, tiene la misma cantidad de gritos a favor que el Diablo. El bautismo del Tolo sirvió para ver un equipo un poco más comprometido, pero con la misma falta de identidad que mostró hasta la salida de Cristian Díaz. El 1,136 de coeficiente en el tema de los promedios lo encuentra en jaque a un Independiente, que junto a Boca, son los únicos de nuestro país que jamás transitaron la segunda categoría. El ‘si salimos campeones, me pelo’ de Gallego el pasado jueves cuando asumió, bien podría transformarse en ‘si nos salvamos, me pelo’, sin sonrojar a ninguno de los aduladores del paladar negro del club de Avellaneda.
San Lorenzo no tiene un panorama muy distinto. Con la llegada de Tinelli de modo oficial (el sábado la fórmula que lo tiene de vicepresidente arrasó en las urnas con el 80%), bien podría ser el conductor el ‘efecto Gallego’ que existe en el Diablo. Ayer, el equipo ratificó la misma falta de audacia que en los juegos pasados y sumó su tercer empate seguido de visitante. Si bien perdió solo un partido, el Ciclón se encuentra en la cornisa de los promedios por caer a la zona del tercer descendido que por ahora es propiedad del vapuleado Unión de Santa Fe. San Lorenzo fue el que más se reforzó de los cinco grandes en cantidad e igualmente la falta de gol es su gran cuenta pendiente: hizo tres tantos en cinco juegos. Incluso, futbolistas como Jara (expulsado ayer ante Tigre) ya comenzaron con aquello que ‘’podríamos jugar de manera un poco más ambiciosa’’ o ‘’no entiendo por qué a veces nos metemos demasiado atrás’’.
