Juan Carlos Tello y Juan Guzmán, tesorero y vocal del Olimpia, el club organizador, comenzaron a pedirle a los móviles que se apuraran, que los ciclistas venían bajando El Villicum a toda velocidad. Los dos iban en moto, a unos 100 km/h, cuando al intentar pasar dos móviles, Tello, el conductor, mordió la banquina y fue imposible detener la máquina. En vez de copiar la curva, la moto pasó de largo y se desató el momento más dramático en los últimos años de la Vuelta. Los dirigentes volaron al primer salto en el pedregoso terreno y anoche Juan Guzmán peleaba por su vida por las lesiones recibidas en su cabeza. A su vez, Juan Tello fue dado de alta por la tarde, con una fractura en su pie.

El herido más grave precisamente es Guzmán (41), quien anoche permanecía en terapia intensiva del hospital Rawson. Presenta traumatismo de cráneo grave, con fractura de cráneo y hematoma cerebral. Hasta anoche, se evaluaba si debía ser intervenido quirúrgicamente o no y las próximas 48 horas serán fundamentales. "El paciente está delicado y el pronóstico es grave. Pero la presión intercraneal disminuyó y eso es una buena señal", dijo Gonzalo Gil, médico del Olimpia.

Tello, por su parte, sufrió una pequeña fractura en el pie y cortes en el labio, aunque afortunadamente está fuera de peligro y por la tarde recibió el alta.

La asistencia médica fue inmediata y las dos ambulancias que acompañaban la caravana trajeron a los heridos al hospital Rawson. Ver tendidos a los hombres que segundos antes habían estado trabajando en la ruta fue una imagen shockeante para los allegados el club, que no pudieron contener las lágrimas y el nerviosismo. Si bien la carrera siguió normalmente, las informaciones que iban llegando sobre el estado de salud de Tello y Guzmán fueron preocupantes y la ausencia de ambulancias empezaron a generar el rumor de la neutralización.

Como es una zona sin señal de teléfono, hasta el vicegobernador Uñac, que iba a acompañando la prueba, hizo una solicitud por las radios para conseguir ambulancias de reemplazo. Es que el reglamento no permite que se desarrolle cualquier prueba sin esa cobertura médica.

Sin embargo, el reemplazo de las ambulancias no podía ser inmediato y unos 20 kilómetros después, pasando Talacasto, el comisario Jorge Quiroga anunció la neutralización de la carrera hasta tanto llegaran esas unidades. Una rodada pequeña previa, sin lesiones de importancia, precipitó la decisión. La competencia estuvo detenida durante 36 minutos, donde los testigos del accidente se envolvieron en lágrimas en medio de la ruta. La Vuelta sufrió uno de sus golpes más duros ayer camino al Colorado.