Cuando Argentina se hospedó en este mismo hotel hace cuatro años, con José Pekerman como entrenador, cuando el seleccionado nacional llegó al hotel hubo cerca de 50 personas.
Cuatro años después, con Maradona como entrenador del equipo argentino, una hora antes de que llegue el plantel profesional en la puerta del hotel Yotaú ya había 150 personas, tres camionetas de la policía, varios patrulleros y hasta un carro de bomberos.
Todo eso lo genera el mejor futbolista de todos los tiempos, quien por donde va provoca tumultos porque la gente intenta hacer cualquier cosa ya sea para tocarlo o para sacarle una foto.
La seguridad del hotel fue tan estricta, que poco después de las 18 cerró toda la zona del jardín y la pileta, aunque por allí no circulará ningún integrante del seleccionado argentino.
Todo esto generó mucho malestar entre los huéspedes del hotel, que a las escondidas tuvieron que tirarse a la pileta como señal de protesta por lo que estaba sucediendo.

