El mediocampista Angel Di María respondió sin problemas a una evaluación física límite, que aumentó el optimismo en el seleccionado argentino en torno a su disponibilidad para jugar con Alemania la final del Mundial Brasil 2014, el domingo próximo en el estadio Maracaná.

Después de trabajar en un "60 y 80 por ciento" de sus posibilidades, según el informe del médico Daniel Martínez, el jugador de Real Madrid aumentó las cargas ayer en el último entrenamiento realizado en el predio Cidade do Galo, antes de viajar a Río de Janeiro.

Di María se sometió a tareas de velocidad y reacción, tanto en línea recta como en un circuito zigzagueante formado por conos, que superó sin secuelas de dolor. El propio médico del equipo argentino y Rubén Araguas, uno de los kinesiólogos, supervisaron el ejercicio del rosarino, que sufrió una lesión de grado 1 en la parte anterior del muslo derecho, el sábado pasado en el partido de cuartos de final con Bélgica, en el Estadio Nacional de Brasilia. Por esa dolencia, no estuvo a disposición en la semifinal con Holanda, el miércoles pasado en San Pablo, pero su evolución permitiría contarlo al menos entre los suplentes para el juego final con los alemanes.

En lo que respecta al resto del plantel, trabajó a puertas cerradas en el complejo de Atlético Mineiro de manera regenerativa para recuperar la masa muscular tras el esfuerzo de los 120 minutos jugados con Holanda.

La rutina consistió en tareas de estiramiento, movimientos físicos leves y una estación recreativa de fútbol-tenis, en un clima de muy buen ánimo por el presente deportivo del equipo.

El defensor Marcos Rojo, afectado por un traumatismo en el tobillo derecho sufrido en el partido ante Holanda, se entrenó de manera diferenciada por precaución pero su presencia para la final no corre riesgos.