Angel Di María participó ayer con normalidad de un ensayo de fútbol y es número puesto para volver a jugar en la final de la Copa América Centenario en lugar de Ezequiel Lavezzi, que le dijo adiós al torneo al fracturarse un codo. En tanto que Lucas Biglia es el candidato natural para reemplazar a Augusto Fernández, que también se despidió de la competencia por un desgarro en un muslo.

Di María lució normal al hacer fútbol reducido en el entrenamiento en Houston (anotando 3 goles) junto a los jugadores que no participaron de la goleada sobre Estados Unidos 4-0. El rosarino, quien sufrió una lesión muscular en el segundo partido ante Panamá, tiene todos los boletos para jugar el domingo en Nueva Jersey, ya que Nicolás Gaitán, con una contractura no se movió como lo hizo el jugador del PSG.

La alternativa que le quedará al entrenador Gerardo Martino en el banco será Erik Lamela, que el martes ingresó por Lavezzi tras la lesión. El delantero del Hebei Fortune chino viajó hacia Nueva York para ser revisado por un especialista y definir si será y dónde operado.

Lavezzi fue un capítulo aparte en el entrenamiento: tras el susto que significó su caída hacia atrás durante el segundo tiempo, ayer llegó al entrenamiento sonriente, aún con su brazo izquierdo enyesado apoyado en un cabestrillo. El delantero acompañó a sus compañeros desde un costado y compartió mates con Fernández y parte del cuerpo médico.

Lavezzi, escuchando música y de muy buen ánimo, se mostró cerca de Lionel Messi y tomó mates con algunos de sus compañeros, mientras ellos se preparaban para el entrenamiento. Pese a que la idea original era viajar ayer por la tarde hacia New Jersey, hubo cambio de planes y se entrenará una vez más en Houston, hoy desde las 10 y luego viajará a Nueva York.