Fue el día más duro desde que vino a San Juan. Eso lo confesó Jorge Vázquez, el entrenador de Sportivo Desamparados, que después de perder su segundo partido consecutivo en el Argentino A, vivió una jornada con varias reuniones y con el punto final puesto en conjunto con su plantel: hay que volver a empezar. Largar de foja cero.

Dirigentes y dirigidos estuvieron cara a cara con el Gallego. Se dijeron todo, se marcaron errores y virtudes y en el balance final, surgieron definiciones que Vázquez no negocia para nada: convencimiento, continuidad, temple, sacrificio y revancha. Ni bien volvieron desde Río Cuarto, Vázquez encaró la primera reunión con los popes del Víbora. Se habló del partido, de la derrota, de lo que se viene, pero en ningún momento fue cuestionada su continuidad como entrenador de Desamparados ni tampoco se le fijaron plazos o ultimátums para que siga o no. "No hubo necesidad de ningún respaldo desde la dirigencia -afirmó Vázquez- porque nunca se planteó que hiciera falta. Nadie puso en duda mi continuidad y yo hoy digo que no pienso renunciar y lo repito. No es que me quiera quedar por lo del contrato o por el dinero, lo mío pasa por el convencimiento íntimo que tengo de que esto se puede sacar a flote. Yo se que se puede y que tenemos material. Eso se los dije a los dirigentes".

En la tarde, antes de la charla con sus dirigidos en la intimidad del vestuario, Vázquez habló de todo con DIARIO DE CUYO: del mal arranque, de los refuerzos, de su primera experiencia como entrenador, de las críticas… De todo.

"Cuando hay cambios tan grandes como sucedió en esta temporada en Desamparados en la que prácticamente se cambió una base y se armó un equipo nuevo, se necesita tiempo para la asimilación de lo que se propone. A nosotros nos está pasando eso. Para mí es la razón de este flojo arranque. Hay equipos que se demoran más y otros que demoran menos para captar el nuevo proyecto y Desamparados está en ese proceso. Ojo, no tiene que sonar a pretexto pero las cosas son así. Y claro, para que el plantel lo asimile, no se trata sólo de hablar mucho, de entrenar, hay que jugar, convivir y ganar. Eso es lo que nos falta para recuperar la confianza en lo que estamos haciendo", largó el Gallego casi como un desahogo.

Ganar es materia pendiente en este nuevo Desamparados y el entrenador sabe que llegó el momento: "Ahora, el equipo tiene que mostrar el temple. La grandeza de cada uno para ponerse la camiseta de Desamparados tiene que aparecer y creo que como el fútbol siempre te da revancha, que se venga Deportivo Maipú es la ocasión ideal para que demuestren y se demuestren que están a la altura de las circunstancias. Pero cuidado, yo no le regalo nada a nadie y ya se los dije muy claro, acá los cómodos no tienen lugar en mi proyecto. Quiero actitud, esa fibra íntima para superar adversidades. Yo se que este grupo lo tiene y me lo van a demostrar. Acá no se trata de que me salve yo, se trata de que se salven ellos porque ellos son los que entran a la cancha y allí tienen que dar las respuestas".

¿Por qué perdieron en Río Cuarto? ¿no hay recambio? ¿alcanza el plantel que armó? Estas preguntas tuvieron respuestas en la boca de Vázquez: "Hicimos un primer tiempo ordenado, cercano a lo que planificamos. Tuvimos tres chances de gol y las desperdiciamos. En la segunda parte ya no estuvimos bien. Más allá del trabajo del árbitro que nos condicionó, creo que nos golpeó mal el primer gol y luego la expulsión. En cuanto a los refuerzos que vinieron y los que no, sería muy facilista de mi parte decir que yo pedí tal, cual o aquel y que no me los trajeron para explicar este presente. Yo estoy conforme con lo que tengo y me juego la vida por ellos. Van a demostrar que pueden. Van a volver a empezar, a barajar y dar de nuevo. De eso, estoy seguro. Y finalmente, para aquellos que me reclaman mi inexperiencia como técnico y en la categoría, les respondo que mis equipos hablan por mí dentro de la cancha y ahora, tiene esa revancha que tanto necesitan", cerró.