Transpiró la camiseta como en sus mejores épocas de pantalones cortos. Llegó al club antes de las 15 y se fue ya con la noche ganándole la batalla por nocaut al sol. Así de agitada fue la jornada en que comenzó el tercer período como técnico interino de San Martín uno de los máximos ídolos del club, un tal Rodolfo Rodríguez.

El ex volante será el DT para el choque del domingo en Rafaela (18 horas) y para esta nueva misión de hacer las veces de bombero, la apuesta según el Roly es mayor: "Ahora tengo más responsabilidad que en las otras dos ocasiones", destacó. Y aunque el Roly fue presentado por el tesorero Adolfo Antuña como "el entrenador interino hasta el partido del domingo", las chances que sea él quien dirija al equipo en los nueve partidos siguiente crecen bastante. Más aún si se tiene en cuenta lo que sostuvo un peso pesado de los dirigentes: "No hay conversaciones con ningún técnico en estos momentos. Rodríguez dirige el domingo y después vemos. Nada se descarta".

No hubo charla extensa, ni lavado de cabeza en los primeros minutos de mando de Rodríguez en su tercera era. ¿Diferencias con las otras dos veces que le tocó esta función? "Esta vez es bien distinto. Cuando asumí los últimos dos partidos en Primera ya estábamos descendidos. Y cuando se fue Pablo (por Marini, a fines del año pasado), jugábamos un partido en el sur ante la CAI que era totalmente perdible. Ahora tengo más responsabilidad. El equipo está lejos y golpeado en lo anímico, pero tiene chances todavía de luchar por un ascenso", remarcó y agregó sobre su rol: "debo sacar lo mejor de los jugadores para el partido del domingo. Para eso estoy acá".

Más allá que nadie en Concepción lo confirma, tampoco se descarta que el Roly siga tras el choque con la Crema. "Sólo pienso en el domingo en Rafaela. Me gusta sólo mirar el presente y este es el presente". Del lado dirigencial, la idea de darle el mando a Rodríguez hasta el final de la temporada va ganando espacio. Un punto no menor en esa chance es el ahorro de dinero que se haría el club al no contratar un técnico foráneo. Además, en un momento complicado como el que atraviesa el equipo en lo futbolístico y con la gente molesta tal cual lo demostró el domingo, todos son concientes en Concepción que espaldas tan anchas como la del Roly no hay en stock. Dos buenos motivos para imaginar que el último gran ídolo del club haya llegado ayer al banco de la B Nacional, aunque para quedarse.